Ahimsa
como el gran juramento y la más importante disciplina espiritual que los
buscadores de la Verdad deben seguir estrictamente y sin falla
Ahimsa como la
manera de obtener armonía con nuestro medio ambiente, paz entre las personas
y compasión con nosotros mismos
La irritación, la
rabieta, el resentimiento, la indignación, la rabia, la furia, la cólera,
son todas ellas variedades de la ira, clasificadas según su grado de
intensidad. La ira es un sentimiento repentino de disgusto. El resentimiento
es persistente, es una ira continua, un cavilar amargo acerca de los propios
ultrajes. La cólera es un sentimiento exaltado de la ira. La rabia le lleva
a uno más allá de los límites de la prudencia o la discreción. La
irritabilidad es una forma sutil o suave de ira; todavía más sutil es el
disgusto, que consiste en una mezcla de orgullo e ira; cuando estamos
irritados, con una palabra mordaz o un gruñido nos deshacemos de lo que nos
estorba. También cabría señalar que no sólo la ira genera violencia, pues la
fuente de la violencia es el Yo, el Ego, el yo mismo que se expresa de
tantas maneras diferentes y crea división al tratar de llegar a ser alguien,
a ser más. Mientras sobreviva el "mi" en alguna forma, ya sea muy sutil o
muy brutal, subsistirá la violencia. Necesitamos advertir la peligrosidad,
la dureza de estos "yoes" que anidan en nuestro corazón y mente, hacer
conciencia de que son elementos indeseables, ya que sino ¿Por qué
eliminarlos? ¿Por qué cambiar?
Para qué vamos a destruir la cólera si con ella disfrutamos, si así nos da
cierto aire de superioridad combinándose con el orgullo. Apenas percibimos
la magnitud y perversidad del Yo y nos seguimos identificando con él. Que
nos digan que la bondad es una fuerza mucho más aplastante que la cólera nos
parece muy bonito, pero no estamos por ser consecuentes con ello, no
comprendemos o no queremos comprender.
正確的每個人的自由使用的技術,以克服疼痛是由於自然和正確的呼吸清新空氣。
Το δικαιωμα καθε ανθρωπου στην ελευθερη χρηση της τεχνολογιας για την
αντιμετωπιση του πονου, οπως ειναι φυσικο, οπως το δικαιωμα να αναπνεει
καθαρο αερα.
Право каждого человека на свободное использование технологии, чтобы
преодолеть боль, как стихийные, как право дышать чистым воздухом.
Das Recht eines jeden Menschen auf freie Nutzung von Technologien zur
Überwindung der Schmerz ist so natürlich wie das Recht auf saubere Luft
atmen
Y eso, que muy especialmente en estos tiempos que nos toca vivir, podríamos
inquietarnos fácilmente y reflexionar sobre la marcha de nuestro planeta,
vemos como las naciones compiten cruelmente negando a la explotación,
guerras... como en la sociedad existen numerosos intereses creados,
corrupción, luchas por el poder, luchas entre clases, ambiciones... y en
nuestros propios hogares y familias también nos hemos acostumbrado a grandes
dosis de intolerancia, irrespeto, agresividad, aún cuando vivimos juntos,
comemos juntos, cada uno vive aislado con sus propios problemas, con sus
propias ansiedades, y ese aislamiento es violencia; no sólo se mata con
ametralladoras, escopetas, cañones, pistolas o bombas atómicas, también se
puede matar con una mirada que hiera el corazón, una mirada humillante, una
mirada llena de desprecio; o se puede matar con una acción ingrata, con una
acción negra, o con un insulto o con una palabra hiriente.
A los cielos sea la paz,
al cielo y a la tierra; a las aguas sea la paz, a las plantas y a los
árboles; a los Dioses sea la paz, a Brahman sea la paz, a todos los hombres
sea la paz, una y otra vez – ¡paz a mi también
No-Violencia
(Ahimsâ). Ella es, de acuerdo a la doctrina jaina, la ley de la compasión,
tanto en cuerpo, mente y espíritu. Se manifiesta en dos formas: primeramente
como una restricción que consiste en evitar causar daño a los otros (tanto
física como emocionalmente), y en segundo lugar como una práctica activa del
amor hacia todas las criaturas vivientes. Es decir, Ahimsa no sólo es evitar
causar dolor a los otros sino también buscar positivamente los medios para
aliviar sus sufrimientos, ya que de otro modo podría llegar a asemejarse a
ese oscuro y terrible mal que es la indiferencia
La acción basada en la
noviolencia es la mejor forma de cambiar este sistema social que nos impone
lo inhumano, la injusticia, la discriminación, la violencia. Gracias Tolstoi,
Gandhi, King y Silo por vuestras decisiones de jugárselas por la noviolencia
y difundir el camino a la iluminación espiritual
Cuando los
fundamentalistas de cualquier religión enseñan una dualidad inexorable
basada en el bien y el mal, el hombre y la naturaleza, o Dios y el Diablo,
ello crea amigos y enemigos. Esta creencia es un sacrilegio para los hindúes
porque saben que las actitudes resultantes son totalmente dualísticas, y
para el triunfo del bien sobre lo maligno o extraño debería exterminarse
aquello que se considera malo
Ahimsa
es no causar pena a ningún ser vivo en ningún momento a través de acciones
de la mente de uno, de la palabra o del cuerpo”.
No-Violencia
(Ahimsâ). Ella es, de acuerdo a la doctrina jaina, la ley de la compasión,
tanto en cuerpo, mente y espíritu. Se manifiesta en dos formas: primeramente
como una restricción que consiste en evitar causar daño a los otros (tanto
física como emocionalmente), y en segundo lugar como una práctica activa del
amor hacia todas las criaturas vivientes. Es decir, Ahimsa no sólo es evitar
causar dolor a los otros sino también buscar positivamente los medios para
aliviar sus sufrimientos, ya que de otro modo podría llegar a asemejarse a
ese oscuro y terrible mal que es la indiferencia
“Todo
sufrimiento vuelve sobre el malhechor. Por lo tanto, aquellos que no desean
sufrir absténgase de causar dolor a los demás.”
Ahimsa:
No violencia o no herir. Contenerse
de causar daño a otros, físicamente, mentalmente o emocionalmente. Ahimsa
es el primer y más importante de los yamas (restricciones). Es la
virtud cardinal de la cual dependen todas las otras. Ver: yama-niyama.
No Hacer Daño
Además, todos estos mecanismos psicológicos repercuten
directamente en nuestro estado físico y social. La ira estropea el cerebro,
el sistema nervioso y la sangre. Cuando una ola de ira surge en la mente, el
Prana comienza a vibrar rápidamente, nos sentimos agitados y excitados, la
sangre se vuelve caliente y muchos ingredientes venenosos se forman en ella.
Cuando la sangre se agita, la energía creadora también es afectada.
La violencia es una
reflexión de conciencia baja, instintiva – temor, enojo, codicia, celos y
odio – basada en la mentalidad de separación y desconexión, de bueno y malo,
ganadores y perdedores, mío y tuyo
En el aspecto social, una persona de mente fácilmente irritable no será
capaz de cumplir con su deber y con sus asuntos de manera eficiente. Si nos
enfurecemos con frecuencia perderemos la batalla de la vida, arrastrando un
rosario de fracasos sociales, económicos y psicológicos.
Ahimsa,
o no daño, es el primer y más importante principio ético de todo
Hindú. Es amabilidad y no violencia, ya sea física, mental o
emocional. Es abstenerse de causar daño a cualquier ser
En cuanto nuestras creencias sean
dualistas, continuaremos generando antagonismo, y eso brotará aquí y
allá en violencia. Aquellos que viven en la naturaleza baja,
instintiva son los antagonistas de la sociedad. Ellos son seguros,
territoriales, competitivos, celosos, se enojan, son temerosos y
raramente penitentes por su daño
La paz es una reflexión de la
conciencia espiritual. Comienza con cada persona, y se extiende al
hogar, al vecindario, a la nación y más allá
El daño de todo
tipo causado por los pensamientos de uno, palabra y obra – incluyendo daño
al medio ambiente natural. Aún el intento de dañar, aún la violencia
cometida en un sueño, es una violación de ahimsa
Vamos viendo algunos procesos y consecuencias de lo que es el Himsa o
violencia, pues necesitamos atisbar cierta anormalidad en nuestra psiquis
para decidirnos a comprenderla un poco más a fondo y, a transformarla hacia
los verdaderos valores que en nosotros laten, y por ello todas las
orientaciones sobre el A-himsa que los Maestros nos han legado.
De hecho, conformamos una sociedad
agresiva, competitiva hasta la médula, que ya indica que el agregado
psicológico de la ira se halla tan desarrollado y sutilizado, que
sus mecanismos nos parecen normales y justificados. Es tan fuerte en
nosotros, que es suficiente un pequeño sonido como un hipo, una
palabra como para enfadarnos y sacarnos de nuestras casillas en un
instante, convirtiéndonos en esclavos de la Ira.
La ira destruye la razón y empuja a hacer al hombre cosas
inimaginables. Es una emoción fuerte, producida por un daño real o
imaginario, que implica un deseo de venganza, además rezuma por todo
el cuerpo físico, de igual modo que el agua rezuma a través de los
poros hacia la superficie externa de un botijo
Un
hombre que desperdicia su energía se irrita enseguida incluso por
cosas triviales
Observado la fuerza que la ira tiene en nosotros, podremos comprobar que es
muy difícil luchar contra ella directamente, primero hay que intentar
reducir su fuerza, secuencia y duración; no permitir que asuma la forma de
una gran ola en la superficie de la mente consciente, destruirla cuando aún
está en germen, en forma de irritabilidad en la mente subconsciente. Y
segundo, desarrollar gradualmente las virtudes divinas y positivas opuestas,
tales como la paciencia, el amor y el perdón.
Dos creencias forman la
base filosófica del no-dañar La primera es la ley de karma, por la
cual el daño causado a otros infaliblemente vuelve sobre uno mismo. La
segunda es que la Divinidad irradia en todas las personas y cosas
Ante todo la ahimsa o
no-violencia que comporta múltiples facetas: ausencia de cólera y de odios;
incapacidad de hacer daño con la
El Ahimsa o “compasión dinámica”
es un principio de no agresión y no violencia. El comportamiento
humano que viola este principio ético es considerado moralmente
incorrecto y, desde un punto de vista más tradicional, como karma
negativo que se vuelve en contra del causante de la violencia y daño
infligidos
El objetivo final es conseguir que el
principio del Ahimsa penetre en toda la sociedad. Esto implica no
sólo el seguimiento de una dieta vegetariana saludable sino también
tratar a los animales con empatía y amabilidad, al reconocer que su
capacidad de sentir y sufrir, al fin y al cabo, no difiere de la
nuestra. Una de las leyes más básicas de la ecología es que cada ser
vivo existe porque forma parte de un todo mayor. Para el aprendiz de
Ahimsa, la concepción del medio ambiente y la tierra como un solo
cuerpo tiene mucho eco en cada aspecto de reverencia por la vida
Cuando la mente está
firmemente basada en ondas de ahimsa, todos los seres vivientes cesan
su enemistad en la presencia de tal persona
Ahimsa es regar todo lo
que tiende a una vida digna y alimentar las múltiples posibilidades de
creatividad hacia un mundo más justo y solidario. Pero me temo que las
explosiones tenebrosas que se han producido en Nueva York y Washington no
vayan a destapar los oídos sordos de unos y otros para empezar a dialogar
que sería lo más prudente antes de castigar a los culpables. La maquinaria
bélica está al servicio de una prepotencia que quiere demostrar su poderío y
que busca siempre un enemigo, tantas veces sobredimensionado, para
justificar un estado policial, un control interesado del mundo, una sumisión
incondicional al resto del orbe que en el fondo suena a neurótica. Pero esto
no puede funcionar porque a nadie le gusta ser comparsa ni acatar órdenes.
La paz es una reflexión
de la conciencia espiritual. Comienza con cada persona, y se extiende al
hogar, al vecindario, a la nación y más allá. Viene cuando la naturaleza
elevada domina a la naturaleza baja
Ghandi decía que si seguimos el ojo por ojo de la ley del Talión, el mundo
se quedará ciego. Sordo y ciego el mundo no puede más que estar en crisis.
Lo que hemos hecho a otros nos
será hecho a nosotros, si no en esta vida, en otra.
Por ejemplo, las creencias en
la dualidad de uno y los otros, de cielo e infierno eternos, victoriosos y
vencidos, fuerzas claras y ocultas, crean las actitudes de las que debemos
estar a la defensiva, y justifican el dañar físicamente, mentalmente y
emocionalmente a aquellos a quienes juzgamos como malos, paganos, extraños
o indignos
Tales pensamientos llevan a
racionalizar las así llamadas guerras y conflictos justificados. En cuanto
nuestras creencias sean dualistas, continuaremos generando antagonismo, y
eso brotará aquí y allá en violencia. Aquellos que viven en la naturaleza
baja, instintiva son los antagonistas de la sociedad. Ellos son seguros,
territoriales, competitivos, celosos, se enojan, son temerosos y raramente
penitentes por su daño. Muchos matan por el simple hecho de matar, roban
por robar
El aborrecimiento a hacer
cualquier tipo de daño o de matar conduce naturalmente a una dieta
vegetariana, sakahara. El deseo de carne del carnívoro conduce a
otros a matar para proveer de esa carne. El acto del carnicero comienza
con el deseo del consumidor. El comer carne contribuye a una mentalidad de
violencia, ya que con la químicamente compleja carne ingerida, uno absorbe
el temor, el dolor y el terror de la criatura que fue masacrada. Estas
cualidades son nutridas dentro del carnívoro, perpetuando el ciclo de
crueldad y confusión. Cuando la conciencia del individuo se eleva y
expande, él aborrecerá la violencia y no será capaz si quiera de digerir
la carne, el pescado, el ave o los huevos que previamente consumía. Los
más grandes santos de la India han confirmado que uno no puede comer carne
y llevar una vida pacífica y armoniosa. El apetito del ser humano por la
carne inflige un daño devastador en la tierra misma, despoblando sus
preciados bosques para dar lugar a lugares de pastoreo. El Tirukural
enuncia cándidamente, “¿Cómo puede practicar verdadera compasión aquél que
come la carne de un animal para engordar su propia carne? Más grande que
mil ofrecimientos de ghee consumidos en fuegos de sacrificio es no
sacrificar ni consumir ninguna criatura viva
A menos que tengamos paz en
nuestro corazón, no podemos esperar por la paz en el mundo. La paz es el
estado natural de la mente. Está allí, dentro, para ser descubierta en
meditación, para ser mantenida a través de auto-control, y luego para ser
irradiada a los demás. La mejor manera de promover paz es enseñar a las
familias a ser pacíficas en sus propios hogares resolviendo todos los
conflictos rápidamente. A nivel nacional e internacional, disfrutaremos
más paz a medida que nos volvamos más tolerantes. Los líderes religiosos
pueden ayudar enseñando a sus congregaciones cómo vivir en un mundo de
diferencias sin sentirse amenazado, sin forzar sus ideas o voluntad en
otros. Asociaciones mundiales pueden hacer leyes que deploren los crímenes
de violencia y trabajar para prevenirlos. Será únicamente cuando las
personas de naturaleza elevada sean las autoridades, que la paz realmente
llegue. No existe otra manera, porque los problemas de conflicto residen
dentro de los grupos de mente baja, que sólo conocen la represalia como
forma de vida. Los Vedas suplican, “¡Que haya paz en la tierra y en el
aire! ¡Que haya paz en los cielos, paz en las aguas, paz en las plantas y
paz en los árboles! ¡Que todos los Dioses me puedan otorgar paz! ¡Que por
esta invocación la paz se difunda
La no-violencia, la
verdad, la liberación de la cólera, la renunciación, la serenidad, la
aversión a encontrar faltas, la condolencia por todos los seres, la paz de
caprichos codiciosos, la amabilidad, la modestia, la firmeza, la energía, el
perdón, la fortaleza de ánimo, la pureza, la buen voluntad, la liberación
del orgullo – estos pertenecen al hombre que nació para los cielos Ahimsa,
o no daño, es el primer y más importante principio ético de todo Hindú. Es
amabilidad y no violencia, ya sea física, mental o emocional. Es abstenerse
de causar daño a cualquier ser
El Jainismo,
la antigua religión hindú célebre por su exposición y práctica de la no-violencia
y la compasión hacia todas las criaturas, es una fuente inagotable de
sabiduría para aquéllos que anhelan enriquecer su espíritu con los más
sublimes bienes espirituales. Fundada en remotos tiempos, según reza la
tradición, por el Gran Maestro Mahavira, ha brindado innumerables enseñanzas
en cuanto a las disciplinas morales y espirituales que debe seguir al hombre
que anhele alcanzar la bienaventurada Unión con Dios (en terminología jaina,
Kaivalya o Liberación). Entre las gemas espirituales que nos ofrece,
hallamos una de aplicación universal por su fácil comprensión y profundidad.
Ella recibe el nombre de Tri-Ratna, lo cual significa "las tres joyas
espirituales del Jainismo". Ellas sintetizan en pocas palabras el modo de
ser propio del aspirante espiritual, y constituyen la quintaesencia del
camino hacia la Liberación. Estas tres joyas de las que nos habla la escuela
jaina son las siguientes: Recto Conocimiento (Samyag-Jñâna). Recta Fe (Samyag-Darshana).
Recta Conducta (Samyag-Châritra).