Fue inventado por el Austriaco Kiril Damián en Alemania en 1829. A finales
de 1.800, llegó a Colombia por el puerto de Riohacha, en la Península de la
Guajira, en las manos de los marinos y los piratas europeos y aquí se quedó
para siempre. Durante el tiempo que ha transcurrido desde su llegada, el
acordeón que se utiliza en esta región ha sufrido numerosas variaciones que
han evolucionado a su actual aspecto y condiciones técnicas
Tanto el vallenato como el acordeón fueron despreciados por la
aristocracia, en la época de la colonia española en Colombia. Hoy son el
orgullo de todas las clases, pues con el tiempo fueron ganando terreno.
Como termino, vallenato se utilizaba en forma despectiva para llamar a
las personas que tenían la enfermedad de la piel (carate). Producida por
la picadura de un insecto que dejaba manchas. Cuando fue que se
desvirtuó su significado y se le permitió que densificara a la música de
acordeón, no es claro entre los investigadores. Entre los mercaderes de
la época apareció uninstrumento musical de
origen Alemán, que al hacer trueque de mercancías empezo´a filtrarse en
la cultura del pueblo. Era el acordeón, creado por Kiril Damián. Entre
finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, existio´un selecto grupo
de acordeón Eros algunos antecedieron a "Francisco el hombre", de los
cuales se recuerdan los nombres de José León Carrillo, Abraham Montero,
Cristóbal Luquez, Agustín Montero, Francisco "chico" Bolaños y Luís
Peñaranda.
LA LEYENDA VALLENATA
Esta
historia, que se supone ocurrió en los albores del siglo XX, sintetiza
el episodio que se convertiría, con el correr de los años, en el soporte
mitológico de la música Vallenata; la derrota del diablo en un vibrante
duelo de acordeón, a manos de Francisco Antonio Moscote Guerra, el
campesino guajiro que se transformó en leyenda y se inmortalizó en la
historia del Vallenato con el nombre de Francisco el hombre. El recuento
pormenorizado de su vida, el relato de sus proezas como acordeonero, y
especificamente su consagración frente al diablo, hacen parte de una
serie de documentadas crónicas escritas por Ángel Acosta Medina en el
Espectador (abril 82), en las que se recogen testimonios fidedignos y
elocuentes sobre las andanzas del trovador, símbolo de la música
Vallenata. Es probable que el encuentro con el diablo haya sido fruto de
la imaginación popular, y con mayor razón si se produjo en los
territorios del realismo mágico. Quizá se discuta su veracidad. Pero lo
cierto es que el hecho ha servido como sustento de la leyenda y ha
reafirmado la identidad de un pueblo que tiene en la música Vallenata su
patrimonio cultural más valioso. Por eso, Francisco Moscote dejó de ser
un modesto ayudante de recua y se tornó en un acordeonero portentoso
cuya existencia quedó para siempre rodeada por una aureola de fantasía y
de misterio. Su fama se extendió incluso a las páginas de la literatura
: en Cien años de soledad, Gabriel García Márquez lo describe como "un
anciano trotamundos de casi 200 años que pasaba con frecuencia por
Macondo divulgando las canciones compuestas por él mismo y relatando con
detalles minuciosos las noticias ocurridas en los pueblos de su
itinerario". Francisco El Hombre (que probablemente nació en 1880 y
murió en 1952, según los Vallenatólogos), no fue precisamente el primer
acordeonero en la historia del Vallenato, pero si uno de los integrantes
de esa admirable legión de pioneros que sembraron las semillas y
estructuraron este género musical. Francisco Moscote fue uno de tantos
trovadores en su mayoría analfabetos que, con el acordeón terciado al
hombro y sin ningún tipo de acompañamiento, recorrieron de manera
incansable los rincones más insospechados de la comarca, contando en sus
versos sus penas y sus alegrías, relatando anécdotas personales, o
expresando su amor inmenso por algún mujer. Mientras la fama de
Francisco El Hombre se regó por caseríos, veredas y pueblos, muchos
acordeoneros, quizá tan diestros como él, prefirieron permanecer en el
anonimato de sus hogares, dándole rienda suelta a su pasión musical.
Según García Marques, todos estos músicos primitivos eran como los
juglares de la época mediaval : cantaban cuando sentían la necesidad de
hacerlo, después de haber sido estimulado con un hecho real. Hacían
versos, ejecutaban el acordeón e interpretaban sus propias canciones.
Como genero musical agrupa distintas formas de expresarse, las cuales
reciben los nombres de : Piquería : que refleja un duelo entre
acordeoneros el cual es calificado con aplausos para el ganador; la Puya
: extremadamente rítmica y que se caracteriza por los coros con los que
se responde a las estrofas de un cantador; Merengue : también rítmico,
pero menos que la puya, que identifica un especifico tipo de jolgorio
que tiene connotaciones sensuales y eróticas, de procedencia africana y
sin ninguna relación con el merengue Dominicano; y el Paseo : el mas
joven de todos. Para algunos el paseo tiene descendencia del vals, por
la manera de bailarlo. En su desarrollo influyeron los desplazamientos
de personas de Valledupar hacia la zona bananera en la época de su
bonanza y hacia las plantaciones de algodón, donde se precisaba mucha
mano de obra, incluso de gentes del interior del pais.El Paseo es
cadencioso y rítmico y se convirtió en el mas comercial. Hoy el
Vallenato ha tomado dos rumbos. Los cultores tradicionales que siguen la
línea de "Francisco el hombre", obviamente con una marcada tendencia al
paseo y La Nueva Generación. A principios de los 90 se demostró que la
juventud es capaz de recibir y disfrutar la tradición, cuando se le
brinda en su propio lenguaje. La nueva escuela que le canta al Vallenato
empezo´por recuperar los clásicos del Valle de Upar, principal región
donde se gesta el Vallenato y fusionarlo con el lenguaje del rock. El
evento es todo un remezón a la cultura del Vallenato, pero bien aceptado
pues lo sacó de su entorno regionalista y lo internacionalizó. Dentro de
los cantores que acogieron la nueva línea musical se destacó Tulio
Zuloaga, el mas importante representante del Vallenato pop y seguro el
mas conocido de todos en todo el mundo es Carlos Vives.
No se sabe con
exactitud de dónde proviene la palabra "vallenato", a pesar de las muchas
hipótesis que han sido expuestas. Sin embargo, a principios del siglo XX,
tenía una connotación despectiva y a los propios habitantes de
Valledupar no les gustaba. Por tal motivo, en 1915 don Miguel Vence,
educador de primaria, fundó una Academia de la Lengua de Valledupar, la cual
sesionó una sola vez y determinó que el gentilicio de los nacidos en
Valledupar fuera "valduparense".[2]
Generalmente se
define al vallenato como un género musical de la
Costa Caribe colombiana, más precisamente del área de influencia de
Valledupar, capital del departamento de
Cesar. Se
sostiene que el nombre proviene del gentilicio popular de los nacidos en la
ciudad donde tiene mayor arraigo este género. Según algunos, se trata de un
neologismo que nació con los nativos viajeros en mulas, que cuando se les
preguntaba en otras tierras de dónde eran, en su decir campesino respondían
"Soy nato del Valle", que es como decir "Soy del Valle nato".[3]
No obstante que
el término "vallenato" puede referirse a los nacidos o a las cosas que se
originan en Valledupar (Valle de Upar, el valle de Eupari, cacique indígena
legendario de la región),[4]
existen otras versiones de la denominación: Según Barrameda Morán, el
vocablo "ballenato" pasó a designar a todas las personas que padecieran la
contaminación sanguínea producida por el jején, fueran oriundos o no de
Valledupar y dice: "La tendencia popular a confundir V con B en su
pronunciación, terminó por generar el nuevo vocablo: Vallenato".[5]
De manera
similar, otra versión sostiene que en las áreas rurales de los bancos del
río
Cesar, muchos de los habitantes extremadamente pobres sufrieron de una
enfermedad producida por un mosquito que les dejó la piel seca y escamosa,
con parches descoloridos. La gente asoció la enfermedad con las ballenas
recién nacidas (ballenatos),
también llamadas "pintaos", que tienen un color manchado de blanco y rosado,
parecido a la enfermedad dérmica llamada carate o jovero, por
lo cual se identificaba a quienes la padecían como caratejos o
ballenatos
El vallenato en
particular tiene su origen en la costa norte, más exactamente en la
provincia de Valledupar donde la influencia de
los ritmos de los esclavos cimarrones desde los
tiempos de la colonia mezclados posteriormente con los juglares de finales
del siglo XIXe inicios del XX
y matizados por el sonido de los accordéons que
ingresaron por el mar Caribe, guitarras, las guarachas y la
caja(tambor
pequeño), dieron forma a este género tan difundido en todo el país, y que en
los últimos años se ha internacionalizado de la mano de artistas como
Carlos Vive
El Folclor Vallenato es
símbolo de la música folclórica colombiana
El vallenato o "música de
acordeón" hace parte de la música folclórica de la región norte de
Colombia Es el folclore colombiano que ha alcanzado
más popularidad, tanto a nivel nacional como internacional. Su nombre se
deriva de la ciudad donde se dice que es mayor el arraigo de este género:
Valledupar (del topónimo Valle de
Upar).
Como de este género se
derivan algunas variaciones, a menudo también se le llama vallenato a los
diferentes ritmos folclóricos y modernos similares que usan acordeón. Sin
embargo, por tradición oficialmente se consideran 4 ritmos esenciales ( los
4 aires musicales) los cuales ya había mencionado: el paseo, el merengue, la
puya y el son. Estos aires han sido influenciados por ritmos caribeños y
africanos que ya existían anteriormente.
También, lo que hace
característico al vallenato tradicional («auténtico») es que es interpretado
solamente con tres instrumentos que no requiren de amplificación alguna: dos
de percusión (la caja y la guacharaca), y el accordéon
diatonico (de origen europeo) con el que se da la melodía.
No obstante, en algunas
ocasiones las canciones se componen o interpretan con otros instrumentos: la
guitarra, la flauta, la gaita y el acordeón cromático. Por otra parte, para
el vallenato comercial es común la agregación de estos instrumentos, además
del bajo eléctrico y otros de percusión, como las congas y los
timbales.
Cabe notar que
Colombia está orgullosa de haber adoptado el acordeón diatónico y haberlo
implementado para crear este género musical que ha dado algunos de los
mejores expositores de la interpretación de dicho acordeón a nivel mundial.
Esta cultura del acordeonista (también llamado
acordeonero) que
exige autosuficiencia en una canción vallenata, especialmente en el aire de
la puya, es tan competitiva que existen festivales dedicados a calificar la
habilidad de interpretación. Estos festivales vallenatos han estimulado el
avance en la profundidad del estudio musical que existe de este tipo de
acordeón.
En el vallenato el modo
de uso del accordéon diatonico requiere usar
simultáneamente los dos lados del acordeón. Lo anterior lo caracteriza al
acordeonero colombiano y diferencia al vallenato de los otros géneros
musicales con acordeón donde generalmente se suprime o subutiliza la parte
de los bajos (ejecutados con la mano izquierda). En Colombia, la forma
armónica y rítmica como el acordeonero maneja los bajos es un factor
relevante de calificación en los festivales vallenatos.
A pesar de existir
compositores e intérpretes de vallenato tradicional («auténtico») de gran
popularidad en Colombia, el «embajador» actual de esta clase de música es el
cantante Carlos Vives, que la ha dado a conocer a través de algo que se
podría denominar vallenato-pop. Hoy por hoy se hace una diferenciación entre
el vallenato tradicional o auténtico y el son romántico o vallenato
comercial, en el que se han destacado cantantes como Jorge Celedón e Iván
Villazón y agrupaciones como el Binomio de Oro de América.
"Las muchachas se volvían locas por
Buitrago", dice Aurora de Fontanilla, esposa de Angel Fontanilla, segunda
guitarra del conjunto, ya fallecido. "Su porte, cabello rubio y ojos azules,
lo hacían muy atractivo. La gente se agolpaba en los radioteatros de las
emisoras para verlo cantar".
Entre 1943 y febrero de 1949, Buitrago
grabó unas cincuenta canciones para discos Fuentes. En algunas de ellas,
tales como "Qué criterio" (La gota fría) y "Grito vagabundo", de Emiliano
Zuleta, fue acompañado por el conjunto Los Trovadores de Barú, que dirigía
José Barros.
El compositor barranquillero Juancho
Esquivel, quien hacía los arreglos musicales de este grupo, aún recuerda (a
sus 79 años) la noche en que grabaron "La víspera de año nuevo": " Buitrago
se vestía siempre impecable, de blanco. Como la energía fallaba mucho
durante el día, tenía sus bajonazos, don Antonio Fuentes prefería siempre
grabar de noche. Buitrago me mostró un poema que había compuesto Tobías
Enrique Pumarejo a su novia Doris del Castillo Altamar. Le hicimos algunos
cambios a la letra y le hice el arreglo musical en ritmo de merengue. Yo
mismo toqué el clarinete que suena cuando empieza la canción".
Los Gigantes
del Vallenato" Perdoname"
Los años cuarenta
vieron nacer en Colombia a las más importante figura de la música popular
colombiana en el siglo XX. Guillermo de Jesús Buitrago Henríquez fue el
pionero del vallenato en el interior del país.
En 1943, para inaugurar
sus estudios de grabación y de prensaje de discos que fueron los primeros
del país, el propietario de las emisoras Fuentes de Cartagena, el músico y
empresario Antonio "Toño" Fuentes, invitó a Buitrago y sus acompañantes (Angel
Fontanilla, Efraín Torres y Carlos "El Mocho" Rubio) quienes eran muy
populares en la costa Atlántica por sus presentaciones en teatros y emisoras
locales, para que participaran en la primera grabación hecha totalmente en
Colombia. El 12 de marzo de ese año, en la calle de la Universidad, en la
ciudad Amurallada, en el tercer piso de la emisora, se grabaron "Las mujeres
a mí no me quieren" y "Compae Heliodoro", una canción de Buitrago dedicada a
su amigo de toda la vida, Heliodoro Egüis Miranda, cuya letra transcribimos:
Este es un bonito
cantar
un bonito cantar,
que dedico a un amigo
porque lo quiero entusiasmar
lo quiero entusiasmar
pa' que beba conmigo.
"Buitrago, dice Diaz-Granados, pegó un
gran 'hit' musical con el picaresco paseo sobre un episodio de la vida
indómita de una muchacha del barrio París, de Ciénaga, de familia muy
conocida, llamada Josefa, quien en la temporada de carnaval se ponía el
tradicional y encubridor capuchón. Pero a sus hermanos les disgustaba, al
extremo de que uno de ellos cuando Josefa llegaba a la finca de cocos, la
echaba de la 'coquera', una vez que pisara el 'quitipón', una puerta rústica
hecha generalmente de varas de uvito o trupillo. Ahí surgió la canción de
"La capuchona":
Diomede Diaz
Josefa la Capuchona,
cuando llega a la coquera,apenas pisa el quitipón,
Guillermo la echa pa'fuera
corre...corre Capuchón,
que te cogen los galanes.
Buitrago fue la primera estrella de la
música popular colombiana. También fue una especie de mecenas de muchos
compositores sin los que hoy no podría ser concebido el folclor del país.
Sacó del anonimato a Rafael Escalona, a Emiliano Zuleta, a Abel Antonio
Villa -de quien fue gran amigo-, a Tobías Enrique Pumarejo, a Chema Gómez, a
Luis Pitre y a Eulalio Meléndez, el compositor de "La piña madura".
Cierta noche de febrero de 1894, en la
casa del señor Godofredo Armenta, en Ciénaga, los asistentes observaron que
la mayoría de los invitados al baile admiraban el tamaño y hermosura de una
piña que había sido colocada en el 'saibó', una especie de mueble de
comedor, y que estaban más pendientes de la fruta que de la belleza de las
mujeres. A Meléndez se le ocurrió ahí mismo una letra y melodía, que
Buitrago modificó cuando grabó esta canción. La original dice así:
"La piña madura ,súbete a cogerla,
muchachas bonitas, son las cienagueras.
La niña Josefa Campo
mujer tan conservadora
vio venir a liberales,
y cambió de camisola.
Data de un siglo el
nacimiento de este género musical que se inicia en la Costa Atlántica
Colombiana, con el acordeón en solitario, como base del conjunto
instrumental, el que paulatinamente se fue dando a conocer en toda la región
y eventualmente se acompañó de la gaita o carrizo en algunos lugares de la
provincia.
A finales de 1.800, llega a Colombia el acordeón por el puerto de
Riohacha, en la Península de la Guajira, y desde entonces se quedó
para siempre en manos de campesinos que lo incorporaron a sus
expresiones musicales, hasta convertirlo en el instrumento principal del
conjunto típico de música vallenata.
Los Diablitos del Vallenato con Isis (Issis)
Najera en Kaffee Kristal en Miami, Florida Los caminos de la vida
compositor Omar Geles. bajo Jader Torres
Me gusta el olor que tiene la mañana Me
gústale primer traguito de café
Sentir como el sol se asoma en mi ventana Y me llena la mirada de un
hermoso amanecer.
Me gusta escuchar la paz de las montañas Mirar los colores del atardecer
Sentir en mis pies la arena de la playa Y lo dulce de la caña cuando
beso a mi mujer.
See Se que el tiempo lleva prisa pa´ borrarme de la lista Pero yo le
digo quee ..Ay que bonita es esta vida Aunque duela tanto y a pesar de
los pesares
Siempre hay alguien que nos quiere Siempre hay alguien que nos cuida
Ay Ay Ay que bonita esta vida aunque No sea para siempre si la vivo con
mi gente
Es bonita hasta la muerte con aguardiente Y tequila.
Me gusta escuchar la voz de una guitarra Brindar por aquel amigo que se
fue Sentir el abrazo de la madrugada y llenarme La mirada de otro
hermoso amanecer.
See Se que el tiempo lleva prisa pa´ borrarme de la lista Pero yo le
digo quee ..Ay que bonita es esta vida Aunque duela tanto y a pesar de
los pesares Siempre hay alguien que nos quiere
Siempre hay alguien que nos cuida Ay Ay Ay que bonita esta vida aunque
No sea para siempre si la vivo con mi gente Es bonita hasta la muerte
con aguardiente Y tequila. (bis).
Una semana antes de morir, el 19 de abril de 1949 (unos dicen que fue
envenenado, otros que falleció de cirrosis, algunos más que lo afectó una
pulmonía extrema) Buitrago le pidió el favor a Abel Antonio Villa para que
lo acompañara a comprar una cuna para su hijo recién nacido, Gregorio. "Ya
estaba muy enfermo, recuerda Villa, y fue la última vez que lo vi; éramos
compadres".
'"En el cuarto donde
fue velado su cadáver, rodeado de amigos y demás seres queridos, se
encontraba arrinconada y triste su inseparable guitarra de sus amores. Fue
muy llorado nuestro cantor"', precisa Díaz-Granados. Buitrago murió muy
joven, de 27 años, pero cincuenta años después de su fallecimiento, es uno
de los cantantes que más vende discos en Colombia. Por esas paradojas del
destino, el mismo día cuando falleció, llegó de La Habana el propietario de
discos Fuentes. Traía un contrato para que Buitrago cantara e hiciera
algunas grabaciones con el Conjunto Casino de la Playa, que dirigía el
pianista Anselmo Sacasas.
Al desintegrarse el
conjunto de Buitrago, otro músico cienaguero, Julio Bovea, convoca a
Fontanilla y al cantante Alberto Fernández, todos de su región, para
conformar el más famoso conjunto de música costeña: Bovea y sus vallenatos,
que se radicó entre 1967 y 1975 en Argentina y popularizó allí los versos de
Rafael Escalona.
Data de un siglo el
nacimiento de este género musical que se inicia en la Costa Atlántica
Colombiana, con el acordeón en solitario, como base del conjunto
instrumental, el que paulatinamente se fue dando a conocer en toda la región
y eventualmente se acompañó de la gaita o carrizo en algunos lugares de la
provincia.
A finales de 1.800, llega a Colombia el acordeón por el puerto de
Riohacha, en la Península de la Guajira, y desde entonces se quedó
para siempre en manos de campesinos que lo incorporaron a sus
expresiones musicales, hasta convertirlo en el instrumento principal del
conjunto típico de música vallenata.
Poco a poco se integran los tres instrumentos que conforman este ritmo, como
resultado de un efecto social y popular, fruto de las reuniones sociales de
la época. Los instrumentos se integran entonces, mezclando tres culturas:
el acordeón europeo, la guacharaca indígena y la caja africana, la que
estuvo en manos de los chimilas, en las épocas pre y pos coloniales,
anteriores al acordeón; y la guacharaca, que es el instrumento más original
y autóctono de la trifonía vallenata.
El vallenato o la
música vallenata hace parte de la música folclórica de la
Costa Caribe colombiana. Es el ritmo musical colombiano que ha alcanzado
más popularidad, tanto a nivel nacional como internacional.
Lo que hace
característico al vallenato tradicional es ser interpretado sólo con tres
instrumentos que no requieren de amplificación alguna: dos de
percusión (la caja y la guacharaca), que marcan el
ritmo, y el
acordeón diatónico (de origen europeo) con el que se interpreta la
melodía.
No obstante, en algunas ocasiones las canciones se componen o interpretan
con otros instrumentos: la
guitarra,
la flauta[cita requerida],
la gaita y el
acordeón cromático. Por otra parte, para el vallenato comercial es común
no sólo la incorporación de estos instrumentos, sino también del
bajo eléctrico y otros de
percusión, como las
congas y los
timbales.
La importancia que
adquirió el vallenato en las últimas décadas del siglo XX llevó a la
organización de festivales en los que los acordeoneros compiten por el honor
de ser declarado el más hábil ejecutor de cada uno de los aires
tradicionales (a excepción, inexplicablemente, de la tambora). El más
célebre de estos festivales es el
Festival de la Leyenda Vallenata, que se celebra anualmente a fines de
abril en Valledupar, y cuya primera versión se disputó en 1968. Desde 1987,
el
Festival Cuna de Acordeones de
Villanueva,
Guajira,
se ha convertido en el segundo de mayor importancia.
En el vallenato el
modo de uso del
acordeón diatónico requiere usar simultáneamente ambos lados del
acordeón. Lo anterior caracteriza al acordeonero colombiano y diferencia al
vallenato de los otros géneros musicales con acordeón, donde generalmente se
suprime o subutiliza la parte de los bajos (ejecutados con la mano
izquierda): En Colombia, la forma armónica y rítmica con que el acordeonero
maneja los bajos es un factor relevante de calificación en los festivales
vallenatos