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Colores Auricos

Es un conjunto de fuerzas electromagnéticas de densidades variables que salen de los cuerpos físicos vitales, etéreos, mentales, emocionales y espirituales.

«Aura: campo magnético o eléctrico que rodea especialmente el cuerpo animal y que contiene colores debidos a la frecuencia vibratoria de la energía de este campo. Semejante energía se debe al desarrollo psíquico y a las fuerzas vitales del cuerpo. El aura cambia de color en el curso de la evolución psíquica, pasando de un violeta muy subido a un blanco más puro en los estados más avanzados. El aura es visible en ciertas condiciones y ha sido fotografiada. Puede afectar ciertos instrumentos cuya receptividad ha sido perfectamente regulada. Toda célula viviente tiene su aura y lo mismo ocurre con grupos de células.»

En realidad, la lectura del aura con fines curativos es tan antigua como la medicina. Se sabe que los médicos de la antigua China o Persia diagnosticaban las enfermedades de sus pacientes a través del estudio de la luz que veían emanar de los cuerpos. Por su parte, desde la mística yogui a la sufí, pasando por los teósofos, aseguran que absorbemos los siete rayos de luz cósmica por siete vórtices energéticos situados en nuestro cuerpo conocidos como chakras, los cuales se asocian a diversos órganos, así como a las diversas capas de energía que nos recubren y que forman otros siete cuerpos místicos o aúricos

 

 

 

El pino y el eucalipto son árboles de aura muy brillante.

El primer intento tecnológico por hacer visible el aura lo llevó a cabo, en 1869, el doctor Walter Kilner, en el hospital de St. Thomas de Londres. Mediante lentes impregnadas en un tinte a base de alquitrán de carbón, la dicianina, Kilner descubrió un espectro violáceo alrededor del cuerpo humano, en el que, según decía, era posible detectar los estados de enfermedad atendiendo a las modificaciones del color y brillo. Estos experimentos también le llevaron a aceptar la teoría del magnetismo animal propuesta por Mesmer, según la cual, las auras de personas que estan próximas pueden ¡nteractuar entre sí, de forma que una saludable sería capaz de influir beneficiosamente sobre otra debilitada. Pero, al poner en práctica esta teoría, fue acusado de curar con brujería

The Third Eye can see beyond the physical,into higher frequencies.
The pineal gland is occasionally associated with the sixth chakra (also called Ajna or the third eye chakra in yoga). It is believed by some to be a dormant organ or black hole that can be awakened in Entered to enable,Third eye vision "telepathic" communication and Astral Travel.

In the physical body the eye views objects upside down. It sends the image of what it observes to the brain which interprets the image and makes it appear right side-up to us.

But the human body has another physical eye whose function has long been recognized by humanity. It is called the 'Third Eye' which in reality is the Pineal Gland. It is long thought to have mystical powers. Many consider it the Spiritual Third Eye, our Inner Vision.
The Pineal Gland is about the size of a pea, and is in the center of the brain in a tiny cave behind and above the pituitary gland which lies a little behind the root of the nose. It is located directly behind the eyes, attached to the third ventricle
The pineal gland contains a complete map of the visual field of the eyes

Cada pensamiento, cada emoción, cada función subconsciente, cada impulso orgánico, es registrado en el aura. Continuas radiaciones de luz salen del ser humano y se quiebran en colores en su espectro áurico.

Toda materia, toda forma de vida, ya sea átomo, piedra, hombre o planeta, se baña en un océano de fuerza y de energías divinas; de este modo, un ser humano, al igual que una simple piedra, emite una radiación a la que llamamos aura. Esta radiación, que proviene del ser real y de sus diferentes apariencias, fue puesta en duda durante mucho tiempo por la Ciencia. Sin embargo, hoy en día, la Ciencia ha progresado lo suficiente como para adquirir pruebas irrefutables que constatan lo que los místicos del pasado sostuvieron siempre: que existe alrededor de los cuerpos vivientes un resplandor que puede ser percibido, y actualmente medido, gracias a ciertos aparatos altamente perfeccionados. La fotografía de un aura no hace ya sonreír a nadie, pues se trata de la fotografía de ese resplandor. En un futuro próximo, aparatos aún más perfeccionados ayudarán a percibir su actividad vibratoria y cambiante

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Las Auras han estado alrededor desde la creación. No son el invento de los psíquicos y sanadores ‘New Age’, y no necesitas estar especialmente dotado para poder percibirlas. Como los autores de ‘Aura Awareness’ señalan en este excelente libro, el aura es un campo de energía que fluye a través y alrededor de cualquier organismo viviente, desde el más pequeño protozoario unicelular, hasta las plantas y animales más complejos, incluyendo a los humanos. En lugar de ser cuerpos “sólidos”, como a veces creemos, nosotros somos mayormente espacio vacío con patrones de energía corriendo a través nuestro

El aura tiene un color genérico fundamental similar a los vitreaux de las catedrales; pero los colores, sin embargo, cambian continuamente sobre el horizonte del cuadro áurico.

No hay un criterio único sobre el significado de los colores del aura y la naturaleza de los cuerpos sutiles que nos rodean, aunque en general se habla del cuerpo físico (relacionado con el chakra raíz situado en el perineo y el color rojo); el emocional (conectado con el chakra del aparato reproductor y con el color naranja) que refleja los deseos; el mental (asociado al chakra del plexo solar y al color amarillo); el cordial o anímico (relacionado con el chakra del corazón y el color verde); el cuerpo etérico, también conocido como aura pránica, intermediario entre los mundos físico y espiritual (asociado al chakra de la garganta y al color azul); el cuerpo astral (chakra de la frente y color violeta); y, por último, cuerpo causal, en el que se depositaría la semilla que reencarna vida tras vida (chakra de la coronilla y color violeta). Todas estas auras influyen unas sobre otras y son percibidas por los videntes como una colorida atmósfera luminosa. El predominio del color azul, por ejemplo, indica gran espiritualidad, mientras que el amarillo y el naranja señalan pensamientos elevados. Cuando la persona no está en armonía, los colores se ven teñidos por manchas y la forma ovoidal presenta disgregaciones.


2.Es un espectáculo notable ver por primera vez un aura humana, porque según van cambiando las emociones, los pensamientos y el estado de ánimo del ser, así cruzan por su aura rayos coloríferos que se juntan, se entremezclan y estallan.
3.Cada pensamiento, cada emoción, cada función subconsciente, cada impulso orgánico, es registrado en el aura. Continuas radiaciones de luz salen del ser humano y se quiebran en colores en su espectro áurico.
4.Los colores dominantes o fundamentales son: el rojo, el azul y el amarillo. Los secundarios son: el verde, el anaranjado y el violado, y los colores adicionales son: el blanco y el negro.
5.El negro en sí no es color, sino la ausencia de todo color. Esto es relativo a este plano, donde al mirar con los ojos físicos, se ve un negro que es carente, relativamente, de todo color, pues hay un negro mucho más intenso.
6.Lo mismo se puede decir del blanco, que es la síntesis de todos los colores.
7.Los colores físicos y astrales se entrefunden en el aura, formando un color característico.
8.El color siempre ha ido estrechamente relacionado con los símbolos religiosos y espirituales; y las instituciones religiosas hasta adoptaron el colorido para lograr un mayor efecto psíquico y moral en sus respectivos cultos.
9.La iglesia cristiana, y especialmente la católica, viste al sacerdote con la dalmática roja, en la fiesta de los mártires; con la verde, en el tiempo ordinario del año, en el tiempo del sosiego; de violado, cuando conmemora la pasión de Cristo y los dolores de María; y de oro brillante, en las fiestas solemnes y . de alegría. Esto indica que los antiguos sacerdotes conocían la influencia de los colores, pues los habían visto en el espectro astral.
10.¡Cómo no habían de conocer los admirables colores del aura, aquellos artistas clarividentes que crearon los maravillosos vidrios de las catedrales góticas!

11.Se describirán ahora los diversos colores, según las emociones que los determinan, para tener así una vaga idea de cómo es el aura del ser.
12.Rojo: Una pasión violenta, una ira irrefrenable, un deseo irresistible, colorean el aura con un rojo morado y, si a estas emociones se une el impulso criminal, se cubre este rojo morado como si se hubiera levantado un denso humo. Pero no siempre el rojo es negativo y malo, porque una noble pasión se pinta de púrpura, así como una noble indignación y un fuerte deseo de bien. Es, además, el color de la sangre, mejor dicho, de la vitalidad de la sangre, símbolo de la emotividad en su más alta expresión; pero, cuando más abnegado y puro se vuelve el amor y las emociones, tanto más se mezclará el rojo con el blanco hasta llegar a un hermoso color rosa pálido, color éste característico de muchas vírgenes.
13.Azul: La mente, en sus elevaciones hacia el espíritu, suele adornarse con este color; por eso la devoción, el amor al estudio, la cavilación filosófica y el arte de pensar bien en general, colorean el aura con el azul del cielo. Pero la terquedad en las propias ideas, la intolerancia, la fuerte y sostenida separatividad de credo, dan al aura un color pizarra. Asimismo, el noble pensador que se fosiliza en sus ideas, el creyente que se fanatiza en su religión, vibran con color añil.
14.Amarillo: Este es el color de los grandes y eclécticos pensadores, de los instructores espirituales, de los grandes místicos y de todos aquellos que vislumbran la Sabiduría Eterna.
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.Verde: Un buen estado de salud, el amor a la naturaleza y a la vida libre de campo, un estado de ánimo sosegado y poco especulativo, visten el aura de verde, que se torna más brillante cuando estas virtudes se acrecientan. Pero el perezoso, aquel que se abandona con peligro de caer en la inercia y en la indigencia, tiene un color aceitunado, pudiendo llegar al verde grisáceo, propio de los histéricos y de los envidiosos.
16.Anaranjado: El hombre inteligente pero que se envanece de su saber, el orgulloso, se adorna el aura de anaranjado. En el soberbio, este color toma un tono anaranjado rojizo, mientras que en que se alaba con justa razón, el color es oro viejo.
17.Violado: Este color acompaña mucho a los artistas y a las mujeres en su aspecto mejor. Denota un conjunto de virtudes trasplantado del mundo real al campo del ideal. Es muy fácil ver este color en los jóvenes que aún no están curtidos por las luchas de la vida, y en los ancianos que ya han sosegado sus pasiones.
18.Blanco:
Cuanto más adelantado está el ser, tanto más blanca y brillante es su aura; pero este color nunca falta en mayor o menor proporción en ningún ser.
19.Negro: El negro acompaña todas las acciones negativas y da mayor realce a los colores malos; pero también un gran dolor, un momento de amnesia, pueden teñir el aura completamente de negro. La depresión, la tristeza y un fuerte desaliento, van acompañados por el gris.
20.No sólo estos colores se ven en el aura, sino muchos otros que producen las distintas combinaciones.

Médicos y filósofos como Empédocles, Hipócrates, Galeno, Avicena, y mucho más tarde Paracelso, señalaron la existencia de esa misteriosa sustancia luminosa que impregna el universo y a cuya falta o desequilibrio atribuyeron el origen de numerosas enfermedades. Pero, a partir del siglo XVII, la visión mecanicista que convertía al hombre en una máquina producto de sus humores psíquicos y químicos dejó definitivamente a un lado tanto al aura como a la misteriosa fuerza vital. Desde entonces, aquellos que quisieron entregarse a la búsqueda de la misma fueron ridiculizados y desterrados de los círculos científicos. Entre ellos cabe citar a Mesmer (s. XVIII), quien propuso que del organismo humano emanaba un «fluido magnético», o al barón Karl von Reichenbach (1788-1869) que colaboró con cientos de médicos, físicos, químicos, y videntes hasta establecer que todas las formas proyectan una luminosidad, a la que llamó «fuerza ódica», en honor al dios germano Wodan. Más tarde, el estadounidense John Keely y el austríaco Wilhelm Reich, descubrieron que podían concentrar en acumuladores especiales esa misma energía electromagnética, a la que llamaron respectivamente «dinasférica» y «orgónica». Ambos fueron perseguidos por no querer compartir sus secretos. Algo similar a lo que le sucedió en los años 1930s a la quiropráctica estadounidense Ruth Drown, la cual también aseguró que existe un fluido universal que entra en el ser humano por la glándula pineal y baña todo el plasma sanguíneo y el sistema nervioso. El instrumento de radiónica que inventó, llamado Radio-Visión, supuestamente podía fotografiar los órganos a partir de una gota de sangre, pero fue destruido y ella encarcelada. Está claro que todos ellos fueron víctimas de un conflicto de intereses, pues el descubrimiento de una energía de este tipo constituiría sin duda una amenaza para los poderes fácticos.

El aura de las plantas, tiene una fuerte influencia en la de los seres humanos y puede tener efectos positivos o negativos

El continuo pensamiento de amor y protección de la madre por su pequeño hijo, cubrirá el aura del niño con la forma mental de la madre de un tenue color rosado

Cuando un perro sigue el rastro de una persona, no es precisamente el olor que persigue, sino el camino ondulatorio producido por el olor peculiar de los átomos astrales materializados tras de aquél que los generó.

El hombre que por su buena salud desgasta pocas energías y por una vida sana y natural recolecta abundantes fuerzas del depósito energético, tiene muchas reservas de energías depositadas en su aura. Se ve esto porque, cuando hay mucho magnetismo, el aura está salpicada de una infinidad de puntitos brillantes como aquellos que se observan en el cielo cuando se fija la vista en él

El aura energética transmite entonces sus reservas, si quiere, a otra aura pobre. También se ejerce entre los seres un vampirismo continuo, ya que basta que un ser débil se ponga al lado de uno fuerte, para sacarle energías

Todas las curaciones hechas por los curadores magnéticos, están relacionadas con la transmisión de energía del operador al paciente

El masaje, ahora aceptado por todos los círculos médicos, tiene por primordial función transmitir energías magnéticas

El aura fuertemente impregnada de materia energética se descarga sobre la de la persona amada o venerada y se establece entre ambas una mutua comprensión que hace que ellas se busquen continuamente y se atraigan como el imán al acero. Cuando hay tres de estas auras afines, se establece un vínculo de fuerzas que atrae otras auras, las encadena, originando movimientos sociales, ideológicos, culturales, etc.

Las naciones tienen también su aura peculiar, que es el alma del tipo, de la orientación y de la civilización de todos los seres que habitan su territorio

José Garrido, miembro del Centro de Estudios Parapsicológicos de la Escuela de Ciencias de Vanguardia, ha comprobado en miles de FK que éstas pueden reflejar la actividad psicoquinética de la mente: «En diferentes secuencias fotográficas podemos comprobar las asombrosas modificaciones que se producen en las estructuras energéticas mientras la persona realiza prácticas en el campo de la alteración de la conciencia. El aura de los dedos muestra un aumento sustancial de la corona tras estar meditando diez minutos y, después de veinte, la imagen muestra que el individuo ha alcanzado un estado de onda cerebral alfa».

Por otro lado, los avances de la bioenergética y electrofisiónica (técnica que, mediante generadores de alta frecuencia, pretende registrar la estructura, comportamiento y actividad de la energía biológica de los seres vivos), han permitido desarrollar numerosos métodos para observar el estado de irradiación energética, interpretarlo y modificarlo. Existen ya programas de ordenador que posibilitan —mediante un simple guante con sensores conectado a un ordenador— observar dichas radiaciones, traducirlas en bandas de colores, y evaluar su información.

Xavier Rosique, que ha estudiado el aura cromática de unas siete mil personas con una técnica informática denominada Visión-Aura, asegura que «en un 83% de los casos este sistema permite indagar en los componentes de la personalidad y del carácter. Además, mediante un entrenamiento adecuado, basado en ejercicios mentales, podemos cambiar voluntariamente el flujo energético para obtener una mejora en la calidad de vida y vencer la enfermedad». El sistema desarrollado por Rosique ha registrado en varias ocasiones psicoimágenes y espectros no identificables. Recuerda este experto una experiencia insólita. En una ocasión, un individuo le pidió que detuviese la cámara cuando él se lo indicase, pues, según le dijo, en ese momento aparecería la imagen del tercer ojo. «El resultado fue asombroso. En efecto, la imagen desveló un punto luminoso en la frente del sujeto

GLÁNDULA PINEAL Y PERCEPCIÓN DEL AURA

Según el sanador Arim, que realiza exámenes del aura a través de ordenador y cura por medio de la proyección del color deficitario sobre el paciente y aplicación de gemas y vibraciones sonoras, «no hay que extrañarse de la existencia del aura, pues todos los cuerpos absorben y emiten luz. De hecho, necesitamos la luz para regular funciones fisiológicas. Cuando tenemos un trauma o una dificultad, nuestro campo energético bloquea de inmediato determinados colores y ello provoca la enfermedad». Según Arim, «el aura puede percibirse a través de la piel, mediante la glándula pineal, que tiene células fotosensibles de características similares a la retina. La luz que estimula la glándula pineal no tiene porque ser la luz visible. De hecho, la luz artificial inhibe la actividad de la glándula pineal. Cuando una persona tiene esta glándula muy sensible, se nota porque el color índigo reflejado en su aura es estable, y ello indica también que tiene capacidades psíquicas».

Así pues, independientemente de lo que produzca el aura, y de la forma en que sea percibida, a través de instrumentos tecnológicos, o por la visión directa del clarividente, nuestro campo energético parece contener informaciones que los sentidos convencionales no pueden captar, envía y recibe todo tipo de señales y su estudio puede ayudarnos a vivir más sanos y en mayor armonía con nuestro entorno.

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