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«Aura: campo magnético o
eléctrico que rodea especialmente el cuerpo animal y que contiene colores
debidos a la frecuencia vibratoria de la energía de este campo. Semejante
energía se debe al desarrollo psíquico y a las fuerzas vitales del cuerpo. El
aura cambia de color en el curso de la evolución psíquica, pasando de un violeta
muy subido a un blanco más puro en los estados más avanzados. El aura es visible
en ciertas condiciones y ha sido fotografiada. Puede afectar ciertos
instrumentos cuya receptividad ha sido perfectamente regulada. Toda célula
viviente tiene su aura y lo mismo ocurre con grupos de células.»
En realidad, la lectura del
aura con fines curativos es tan antigua como la medicina. Se sabe que los
médicos de la antigua China o Persia diagnosticaban las enfermedades de sus
pacientes a través del estudio de la luz que veían emanar de los cuerpos. Por su
parte, desde la mística yogui a la sufí, pasando por los teósofos, aseguran que
absorbemos los siete rayos de luz cósmica por siete vórtices energéticos
situados en nuestro cuerpo conocidos como chakras, los cuales se asocian a
diversos órganos, así como a las diversas capas de energía que nos recubren y
que forman otros siete cuerpos místicos o aúricos
Cuanto más
luminosa, limpia y brillante sea un aura, mayor será el avance espiritual de su
portador y creador. En cambio, las auras grises o de colores oscuros reflejan
complejos, problemas, falta de claridad, sufrimiento.
Por otro lado, el aura incluye y es influenciada por todos
los elementos; siempre que tenemos contacto con alguien, nuestra aura reacciona
a la de esa persona. Si la frecuencia de nuestra aura es compatible con la de él
o ella, nos adaptaremos rápidamente y nos sentiremos atraídos. Si ese no es el
caso, nos sentiremos a disgusto y esa persona no nos agradará
Esto último es importante y debemos
tenerlo en cuenta: nuestra aura contamina a quienes se ponen en contacto
con nosotros pero, a su vez, es contaminada por otras auras. Y aunque
muchas veces nos será imposible alejarnos de personas en las que
detectamos un aura que no nos sienta bien, detectarlo es importante para
reducir nuestro tiempo de "exposición" a lo mínimo indispensable, como
también podremos decidir extender el tiempo de contacto si notamos que
alguien nos "afecta" positivamente; en otras palabras cuando al lado de
alguien notamos que nos serenamos, que nuestro ánimo se potencia, que
respiramos con mayor facilidad, estamos cerca de quien tiene un aura que
nos beneficia y sin dudarlo deberíamos dilatar el tiempo de estos
contactos y por supuesto, buscar repetirlos.
El pino y el eucalipto son árboles
de aura muy brillante.
El primer intento
tecnológico por hacer visible el aura lo llevó a cabo, en 1869, el doctor Walter
Kilner, en el hospital de St. Thomas de Londres. Mediante lentes impregnadas en
un tinte a base de alquitrán de carbón, la dicianina, Kilner descubrió
un espectro violáceo alrededor del cuerpo humano, en el que, según decía, era
posible detectar los estados de enfermedad atendiendo a las modificaciones del
color y brillo. Estos experimentos también le llevaron a aceptar la teoría del
magnetismo animal propuesta por Mesmer, según la cual, las auras de personas que
estan próximas pueden ¡nteractuar entre sí, de forma que una saludable sería
capaz de influir beneficiosamente sobre otra debilitada. Pero, al poner en
práctica esta teoría, fue acusado de curar con brujería
The Third Eye
can see beyond the physical,into higher frequencies.
The pineal gland is occasionally associated with the sixth chakra
(also called Ajna or the third eye chakra in yoga). It is believed
by some to be a dormant organ or black hole that can be awakened
in Entered to enable,Third eye vision "telepathic" communication
and Astral Travel.
In the physical body the eye views objects upside down. It sends
the image of what it observes to the brain which interprets the
image and makes it appear right side-up to us.
But the human body has another physical eye whose function has
long been recognized by humanity. It is called the 'Third Eye'
which in reality is the Pineal Gland. It is long thought to have
mystical powers. Many consider it the Spiritual Third Eye, our
Inner Vision.
The Pineal Gland is about the size of a pea, and is in the center
of the brain in a tiny cave behind and above the pituitary gland
which lies a little behind the root of the nose. It is located
directly behind the eyes, attached to the third ventricle
The pineal gland contains a complete map of the visual field of
the eyes
La extensión del aura varia según la
potencia magnética mental y espiritual entre un diámetro de 7 CMS. Al de 777
Km., y a veces más, y siempre en función de la potencia del ser. De la misma
forma ocurre con los colores auricos. En cuanto a la forma, varia desde bordear
el cuerpo físico como si creara una funda, hasta llegar tomar la forma de un
ovalo perfecto. Un ejemplo curioso, Castaneda dice que los chamanes a algunas
personas las ven como un huevo luminoso, lo cual coincidiría con esta última
versión de los metafísicos europeos y asiáticos. Lógicamente esta forma viene
dada por la extensión y potencia del aura del ser humano a que se refiera.
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Cada
pensamiento, cada emoción, cada función subconsciente, cada impulso
orgánico, es registrado en el aura.
Continuas radiaciones de luz salen del ser humano y se quiebran en colores
en su espectro áurico.
Toda
materia, toda forma de vida, ya sea átomo, piedra, hombre o planeta, se baña en
un océano de fuerza y de energías divinas; de este modo, un ser humano, al igual
que una simple piedra, emite una radiación a la que llamamos aura. Esta
radiación, que proviene del ser real y de sus diferentes apariencias, fue puesta
en duda durante mucho tiempo por la Ciencia. Sin embargo, hoy en día, la Ciencia
ha progresado lo suficiente como para adquirir pruebas irrefutables que
constatan lo que los místicos del pasado sostuvieron siempre: que existe
alrededor de los cuerpos vivientes un resplandor que puede ser percibido, y
actualmente medido, gracias a ciertos aparatos altamente perfeccionados. La
fotografía de un aura no hace ya sonreír a nadie, pues se trata de la fotografía
de ese resplandor. En un futuro próximo, aparatos aún más perfeccionados
ayudarán a percibir su actividad vibratoria y cambiante
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Las Auras han estado
alrededor desde la creación. No son el invento de los psíquicos y
sanadores ‘New Age’, y no necesitas estar especialmente dotado para poder
percibirlas. Como los autores de ‘Aura Awareness’ señalan en este
excelente libro, el aura es un campo de energía que fluye a través y
alrededor de cualquier organismo viviente, desde el más pequeño
protozoario unicelular, hasta las plantas y animales más complejos,
incluyendo a los humanos. En lugar de ser cuerpos “sólidos”, como a veces
creemos, nosotros somos mayormente espacio vacío con patrones de energía
corriendo a través nuestro |
El aura tiene un color
genérico fundamental similar a los vitreaux de las
catedrales; pero los colores, sin embargo, cambian continuamente sobre
el horizonte del cuadro áurico.
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No hay un criterio
único sobre el significado de los colores del aura y la naturaleza de los
cuerpos sutiles que nos rodean, aunque en general se habla del
cuerpo físico
(relacionado con el chakra raíz situado en el perineo y el color rojo);
el emocional
(conectado con el chakra del aparato reproductor y con el color naranja)
que refleja los deseos; el mental
(asociado al chakra del plexo solar y al
color amarillo); el cordial o anímico
(relacionado con el chakra del corazón y el color verde);
el cuerpo etérico, también conocido como aura
pránica, intermediario entre los
mundos físico y espiritual (asociado al chakra de la garganta y al color
azul); el cuerpo astral
(chakra de la frente y color violeta); y, por último,
cuerpo causal,
en el que se depositaría la semilla que reencarna vida tras vida (chakra
de la coronilla y color violeta). Todas estas auras influyen unas sobre
otras y son percibidas por los videntes como una colorida atmósfera
luminosa. El predominio del color azul, por ejemplo, indica gran
espiritualidad, mientras que el amarillo y el naranja señalan pensamientos
elevados. Cuando la persona no está en armonía, los colores se ven teñidos
por manchas y la forma ovoidal presenta disgregaciones. |
2.Es un espectáculo notable ver por primera vez un aura humana, porque
según van cambiando las emociones, los pensamientos y el estado de
ánimo del ser, así cruzan por su aura rayos coloríferos que se juntan,
se entremezclan y estallan.
3.Cada pensamiento, cada emoción, cada función subconsciente, cada
impulso orgánico, es registrado en el aura. Continuas radiaciones de
luz salen del ser humano y se quiebran en colores en su espectro
áurico.
4.Los colores dominantes o fundamentales son: el rojo, el azul y el
amarillo. Los secundarios son: el verde, el anaranjado y el violado, y
los colores adicionales son: el blanco y el negro.
5.El negro en sí no es color, sino la ausencia de todo color. Esto es
relativo a este plano, donde al mirar con los ojos físicos, se ve un
negro que es carente, relativamente, de todo color, pues hay un negro
mucho más intenso.
6.Lo mismo se puede decir del blanco, que es la síntesis de todos los
colores.
7.Los colores físicos y astrales se entrefunden en el aura, formando
un color característico.
8.El color siempre ha ido estrechamente relacionado con los símbolos
religiosos y espirituales; y las instituciones religiosas hasta
adoptaron el colorido para lograr un mayor efecto psíquico y moral en
sus respectivos cultos.
9.La iglesia cristiana, y especialmente la católica, viste al sacerdote con la
dalmática roja, en la fiesta de los mártires; con la verde, en el tiempo
ordinario del año, en el tiempo del sosiego; de violado, cuando conmemora la
pasión de Cristo y los dolores de María; y de oro brillante, en las fiestas
solemnes y . de alegría. Esto indica
que los antiguos sacerdotes conocían la influencia de los colores,
pues los habían visto en el espectro astral.
10.¡Cómo no habían de conocer los admirables colores del aura,
aquellos artistas clarividentes que crearon los maravillosos vidrios
de las catedrales góticas!
11.Se
describirán ahora los diversos colores, según las emociones que los
determinan, para tener así una vaga idea de cómo es el aura del ser.
12.Rojo: Una pasión violenta, una ira irrefrenable, un deseo irresistible,
colorean el aura con un rojo morado y, si a estas emociones se une el
impulso criminal, se cubre este rojo morado como si se hubiera levantado
un denso humo. Pero no siempre el rojo es negativo y malo, porque una
noble pasión se pinta de púrpura, así como una noble indignación y un
fuerte deseo de bien. Es, además, el color de la sangre, mejor dicho, de
la vitalidad de la sangre, símbolo de la emotividad en su más alta
expresión; pero, cuando más abnegado y puro se vuelve el amor y las
emociones, tanto más se mezclará el rojo con el blanco hasta llegar a un
hermoso color rosa pálido, color éste característico de muchas vírgenes.
13.Azul: La mente, en sus elevaciones hacia el espíritu, suele adornarse
con este color; por eso la devoción, el amor al estudio, la cavilación
filosófica y el arte de pensar bien en general, colorean el aura con el
azul del cielo. Pero la terquedad en las propias ideas, la intolerancia,
la fuerte y sostenida separatividad de credo, dan al aura un color pizarra.
Asimismo, el noble pensador que se fosiliza en sus ideas, el creyente que
se fanatiza en su religión, vibran con color añil.
14.Amarillo: Este es el color de los grandes y eclécticos pensadores, de
los instructores espirituales, de los grandes místicos y de todos aquellos
que vislumbran la Sabiduría Eterna.
15.Verde:
Un buen estado de salud, el amor a la naturaleza y a la vida libre de
campo, un estado de ánimo sosegado y poco especulativo, visten el aura de
verde, que se torna más brillante cuando estas virtudes se acrecientan.
Pero el perezoso, aquel que se abandona con peligro de caer en la inercia
y en la indigencia, tiene un color aceitunado, pudiendo llegar al verde
grisáceo, propio de los histéricos y de los envidiosos.
16.Anaranjado: El hombre inteligente pero que se envanece de su saber, el
orgulloso, se adorna el aura de anaranjado. En el soberbio, este color
toma un tono anaranjado rojizo, mientras que en que se alaba con justa
razón, el color es oro viejo.
17.Violado: Este color acompaña mucho a los artistas y a las mujeres en su
aspecto mejor. Denota un conjunto de virtudes trasplantado del mundo real
al campo del ideal. Es muy fácil ver este color en los jóvenes que aún no
están curtidos por las luchas de la vida, y en los ancianos que ya han
sosegado sus pasiones.
18.Blanco:
Cuanto
más adelantado está el ser, tanto más blanca y brillante es su aura; pero
este color nunca falta en mayor o menor proporción en ningún ser.
19.Negro: El negro acompaña todas las acciones negativas y da mayor realce
a los colores malos; pero también un gran dolor, un momento de amnesia,
pueden teñir el aura completamente de negro. La depresión, la tristeza y
un fuerte desaliento, van acompañados por el gris.
20.No sólo estos colores se ven en el aura, sino muchos otros que producen
las distintas combinaciones.
Médicos y filósofos como
Empédocles, Hipócrates, Galeno, Avicena, y mucho más tarde Paracelso, señalaron
la existencia de esa misteriosa sustancia luminosa que impregna el universo y a
cuya falta o desequilibrio atribuyeron el origen de numerosas enfermedades.
Pero, a partir del siglo XVII, la visión mecanicista que convertía al hombre en
una máquina producto de sus humores psíquicos y químicos dejó definitivamente a
un lado tanto al aura como a la misteriosa fuerza vital. Desde entonces,
aquellos que quisieron entregarse a la búsqueda de la misma fueron ridiculizados
y desterrados de los círculos científicos. Entre ellos cabe citar a Mesmer (s.
XVIII), quien propuso que del organismo humano emanaba un «fluido magnético», o
al barón Karl von Reichenbach (1788-1869) que colaboró con cientos de médicos,
físicos, químicos, y videntes hasta establecer que todas las formas proyectan
una luminosidad, a la que llamó «fuerza ódica», en honor al dios germano Wodan.
Más tarde, el estadounidense John Keely y el austríaco Wilhelm Reich,
descubrieron que podían concentrar en acumuladores especiales esa misma energía
electromagnética, a la que llamaron respectivamente «dinasférica» y «orgónica».
Ambos fueron perseguidos por no querer compartir sus secretos. Algo similar a lo
que le sucedió en los años 1930s a la quiropráctica estadounidense Ruth Drown,
la cual también aseguró que existe un fluido universal que entra en el ser
humano por la glándula pineal y baña todo el plasma sanguíneo y el sistema
nervioso. El instrumento de radiónica que inventó, llamado Radio-Visión,
supuestamente podía fotografiar los órganos a partir de una gota de sangre, pero
fue destruido y ella encarcelada. Está claro que todos ellos fueron víctimas de
un conflicto de intereses, pues el descubrimiento de una energía de este tipo
constituiría sin duda una amenaza para los poderes fácticos.
El aura de las plantas, tiene una
fuerte influencia en la de los seres humanos y puede tener efectos
positivos o negativos
El continuo pensamiento de amor y
protección de la madre por su pequeño hijo, cubrirá el aura del niño con
la forma mental de la madre de un tenue color rosado
Cuando un perro sigue el rastro
de una persona, no es precisamente el olor que persigue, sino el camino
ondulatorio producido por el olor peculiar de los átomos astrales
materializados tras de aquél que los generó.
El hombre que por su buena salud
desgasta pocas energías y por una vida sana y natural recolecta abundantes
fuerzas del depósito energético, tiene muchas reservas de energías
depositadas en su aura. Se ve esto porque, cuando hay mucho magnetismo, el
aura está salpicada de una infinidad de puntitos brillantes como aquellos
que se observan en el cielo cuando se fija la vista en él
El aura energética transmite
entonces sus reservas, si quiere, a otra aura pobre. También se ejerce
entre los seres un vampirismo continuo, ya que basta que un ser débil se
ponga al lado de uno fuerte, para sacarle energías
Todas las curaciones hechas por
los curadores magnéticos, están relacionadas con la transmisión de energía
del operador al paciente
El masaje, ahora aceptado por
todos los círculos médicos, tiene por primordial función transmitir
energías magnéticas
El aura fuertemente impregnada de
materia energética se descarga sobre la de la persona amada o venerada y
se establece entre ambas una mutua comprensión que hace que ellas se
busquen continuamente y se atraigan como el imán al acero. Cuando hay tres
de estas auras afines, se establece un vínculo de fuerzas que atrae otras
auras, las encadena, originando movimientos sociales, ideológicos,
culturales, etc.
Las naciones tienen también su
aura peculiar, que es el alma del tipo, de la orientación y de la
civilización de todos los seres que habitan su territorio
José Garrido, miembro del
Centro de Estudios Parapsicológicos de la Escuela de Ciencias de Vanguardia, ha
comprobado en miles de FK que éstas pueden reflejar la actividad psicoquinética
de la mente: «En diferentes secuencias fotográficas podemos comprobar las
asombrosas modificaciones que se producen en las estructuras energéticas
mientras la persona realiza prácticas en el campo de la alteración de la
conciencia. El aura de los dedos muestra un aumento sustancial de la corona tras
estar meditando diez minutos y, después de veinte, la imagen muestra que el
individuo ha alcanzado un estado de onda cerebral alfa».
Por otro lado, los avances
de la bioenergética y electrofisiónica (técnica que, mediante generadores de
alta frecuencia, pretende registrar la estructura, comportamiento y actividad de
la energía biológica de los seres vivos), han permitido desarrollar numerosos
métodos para observar el estado de irradiación energética, interpretarlo y
modificarlo. Existen ya programas de ordenador que posibilitan —mediante un
simple guante con sensores conectado a un ordenador— observar dichas
radiaciones, traducirlas en bandas de colores, y evaluar su información.
Xavier Rosique, que ha
estudiado el aura cromática de unas siete mil personas con una técnica
informática denominada Visión-Aura, asegura que «en un 83% de los casos este
sistema permite indagar en los componentes de la personalidad y del carácter.
Además, mediante un entrenamiento adecuado, basado en ejercicios mentales,
podemos cambiar voluntariamente el flujo energético para obtener una mejora en
la calidad de vida y vencer la enfermedad». El sistema desarrollado por Rosique
ha registrado en varias ocasiones psicoimágenes y espectros no identificables.
Recuerda este experto una experiencia insólita. En una ocasión, un individuo le
pidió que detuviese la cámara cuando él se lo indicase, pues, según le dijo, en
ese momento aparecería la imagen del tercer ojo. «El resultado fue asombroso. En
efecto, la imagen desveló un punto luminoso en la frente del sujeto
GLÁNDULA PINEAL Y PERCEPCIÓN
DEL AURA
Según el sanador Arim,
que realiza exámenes del aura a través de ordenador y cura por medio de la
proyección del color deficitario sobre el paciente y aplicación de gemas y
vibraciones sonoras, «no hay que extrañarse de la existencia del aura, pues
todos los cuerpos absorben y emiten luz. De hecho, necesitamos la luz para
regular funciones fisiológicas. Cuando tenemos un trauma o una dificultad,
nuestro campo energético bloquea de inmediato determinados colores y ello
provoca la enfermedad». Según Arim, «el aura puede percibirse a través de la
piel, mediante la glándula pineal, que tiene células fotosensibles de
características similares a la retina. La luz que estimula la glándula pineal no
tiene porque ser la luz visible. De hecho, la luz artificial inhibe la actividad
de la glándula pineal. Cuando una persona tiene esta glándula muy sensible, se
nota porque el color índigo reflejado en su aura es estable, y ello indica
también que tiene capacidades psíquicas».
Así pues,
independientemente de lo que produzca el aura, y de la forma en que sea
percibida, a través de instrumentos tecnológicos, o por la visión directa del
clarividente, nuestro campo energético parece contener informaciones que los
sentidos convencionales no pueden captar, envía y recibe todo tipo de señales y
su estudio puede ayudarnos a vivir más sanos y en mayor armonía con nuestro
entorno.
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