 |
Para ayunar de un
modo agradable y beneficioso, sin tener que sufrir molestias ni
inconvenientes, es preciso tratar el asunto con suma atención e
interés. Es natural presumir que así como una máquina cualquiera
necesita de vez en cuando ser llevada al taller para limpiarla y
reajustar sus piezas, del mismo modo nuestro cuerpo, que es el más
complicado de los mecanismos, necesita cuidarse. Si una máquina se
repara cuidadosamente, está fuera de duda que su buen funcionamiento
asegura útiles y largos servicios, pero si, por el contrario, se
descuida, no tardará en tenerse que tirar al montón de hierro viejo.
El cuerpo humano es lo mismo.
Los órganos necesitan descanso de vez
en cuando para que puedan reanudar su funcionamiento con renovada
energía. Parece que esté en la naturaleza de las cosas
que de cada siete días, dediquemos uno al descanso y debemos también
ayunar alguna que otra vez para restablecer la normalidad del cuerpo.
Se puede ayunar por dos métodos distintos; uno lleno de complicaciones
y molestias y el otro fácil y cómodo, casi un placer. Creemos
innecesario decir que el aspecto económico del ayuno no es lo que nos
mueve a recomendarlo,
sino los grandes beneficios que por él se obtienen. El ayuno ha sido
frecuentado y altamente reconocido, entre los persas, los caldeos, los
hebreos, los egipcios, los griegos y los primitivos cristianos.
Es evidente que cuando hay necesidad de limpiar una vasija es preciso
que primero se vacíe. Cuando nuestro cuerpo se halla sobrecargado de
substancias tóxicas en él acumuladas debemos darle ocasión de que por
sí solo pueda deshacerse de las toxinas y la mejor manera de
conseguirlo es el ayuno; todas esas substancias serán echadas hacia
fuera por el proceso de consunción debido a los órganos de depuración
y de purificación.
El ayuno es un medio para que las materias extrañas se
eliminen porque la acción depurativa de los órganos que tienen esa
misión los consumen y expelen.
Todos cuantos han practicado los ejercicios precedentes y han
experimentado el valor de la respiración libre y perfecta están
prontos a ayunar. No les es tan fácil a los que todavía no han logrado
esta perfección; pero todos alcanzarán por el ayuno el resultado más
satisfactorio. El ayuno no es más que un medio para llegar a un fin.
Una vez conseguido no es preciso someterse a él por más tiempo porque
se comprenderá claramente cómo se ha de pensar y obrar. En una palabra
: cómo se ha de vivir.
No debe entenderse que nuestro método de ayuno consiste en privarse de
algunos alimentos.
Nuestro sistema de purificación consiste en
abstenerse de todo alimento, sea el que sea, durante tres días y tres
noches; en setenta y dos horas no debe tomarse nada, excepto una
pequeña cantidad de agua si se considera preciso. Se ha de respirar
bien y tragar saliva.
El agua debe tomarse a muy pequeños
sorbos, bebiéndola por entre los dientes; téngase un poco en la boca
mezclándola con la saliva y tráguese.
Los que coman carne e ingieran estimulantes, deberán abstenerse
de ellos unos días antes de empezar el ayuno, si quieren que les sea
más llevadero. En cuanto se haya tomado la resolución de ayunar
llévese el proyecto en seguida a término. No debe dársele importancia
ni dejar pasar el tiempo asustados de la perspectiva.
Ayúnese sencillamente con el propósito
de ayudar a la naturaleza a limpiar el cuerpo de tóxicos y establecer
salud perfecta. Durante los días de ayuno no debe dejar
de ejecutarse el trabajo a que se dedique la actividad de cada uno.
Si al terminar el primer día de ayuno se siente
alguna molestia, practíquense los ejercicios respiratorios y aspírese
y expírese plenamente al aire libre. Si al finalizar el tercer
día de ayuno se nota desfallecimiento y dolor de cabeza, practíquese
una exhalación amplia y profunda y después de la inhalación tómese un
sorbo de agua. Debe practicarse esto tres veces y si el dolor de
cabeza no desaparece tómese otro sorbo de agua. Cuatro sorbos de agua
curan siempre el más fuerte dolor de cabeza. La fiebre se cortará
practicando profundas y amplias inhalaciones y exhalaciones de vez en
cuando y toda molestia se irá desvaneciendo, si así no fuera debe
repetirse el medio de curarlas en la forma explicada.
Durante los días de ayuno es cuando se
puede apreciar mejor el poder del Aliento. En cuanto
se perciba la más insignificante alteración física debe corregirse
siguiendo el método siguiente :
Después de practicar una exhalación completa cuéntese mentalmente,
uno, dos, tres, luego inhálese plenamente e inmediatamente exhálese;
repítase lo mismo durante tres minutos, teniendo el pecho alto y los
codos pegados a los lados de la espalda lo más justo posible. Este
ejercicio debe practicarse tres veces al día. Cuando se ayune debe
hacerse la fluxión del colon tres veces antes de acostarse, reteniendo
el agua el mayor tiempo posible.
Al cuarto día
se ha de romper el ayuno tomando zumo de frutas y se ha de empezar la
dieta de popcorn (maiz). Un puñado es suficiente para el primer
día. El popcorn ha de ser preparado recientemente
sin adición de manteca, sal, azúcar o miel. Se ha de tomar además un
sorbo de agua caliente o fría (no helada) media hora antes de comer el
popcorn, y no se debe volver a beber hasta después de media
hora de haber comido. Se ha de comer
lentamente y masticar perfectamente antes de ingerir los alimentos.
Si el hígado está inactivo y el estómago es casi una ruina sufriéndose
indigestiones y estreñimiento, tómese en ayunas por las mañanas,
durante diez días, cáscara de huevo tostada en cantidad suficiente
para cubrir la punta de un cuchillo. Para preparar la cáscara se ha de
quitar la película que cubre la parte interior del huevo; tuéstese la
cáscara hasta que adquiera un matiz ligeramente; moreno y pulverícese
groseramente.
Si el hígado está entorpecido tómese dos granos de maíz blanco del Sur
bien tostados y finamente pulverizados. Cuando el estómago se halla en
muy mal estado tómese caparazón de langosta ligeramente tostada y bien
pulverizada en igual cantidad que la cáscara de huevo. Arena seca al
horno o tostada por el sol constituye un elimínante excelente y
debiera emplearse alguna vez. Todos estos preparados no deben tomarse
al mismo tiempo. Cualquiera que sea el preparado adecuado por espacio
de diez días, pasados éstos, el desarreglo habrá desaparecido por
completo. Pero dejemos esto y volvamos a ocuparnos del ayuno. Al
quinto día se puede tomar otro puñado de popcorn; al
sexto día tómense tres y al, séptimo cuatro. Si no sentara
bien tómese una cucharada de puré de trigo por cada puñado de
popcorn que debiera tomarse. Póngase el trigo en remojo por la
noche y al día siguiente hágase hervir a fuego lento por espacio de
tres a cuatro horas; macháquese y pásese por un colador; puede tomarse
frío o caliente. Pasteles hechos con trigo íntegro pueden tomarse bien
secos y tostados al horno.
Después del séptimo día se puede empezar a comer parcamente algunas
pastas de harina y frutas para proporcionar al estómago medios de
rehacerse. Si se estima conveniente puede practicarse otros tres días
de ayuno pasados quince días y después de varias semanas se puede
ayunar otra vez por espacio de siete a nueve días.
Cuando se han practicado los ayunos el apetito
sufre una gran alteración; se está exento de apetito, que es el
monstruo que origina todas las enfermedades. El sentido del gusto se
perfecciona y se saborea lo que se come. No se desea fumar, tomar
vinos y licores ni comer carne ni otros alimentos grasos
Gradualmente se desenvuelve el conocimiento en los cuerpos que se han
purificado de todo lo que conduce a la desmoralización y decadencia y
la luz de la verdad y de la justicia ilumina su camino.
El ayuno es algo muy trascendental que merece ser estudiado por todos
los que desean alcanzar vida perfecta. La duración del ayuno debe
regularse por el temperamento del individuo. En todos los casos
conviene estar prevenido. Las personas gruesas deben ayunar varios
días en la forma que hemos explicado; en cuanto a las que son
naturalmente delgadas y nerviosas
es preferible que empiecen por ayunar
un día cada diez días, luego cada ocho y así sucesivamente hasta
llegar a un día de ayuno cada dos días. Este sistema
es también recomendable a las personas refractarias a cambios
radicales. Los individuos de naturaleza intermedia, los que sufren
dispepsia u otros desórdenes orgánicos, les será beneficioso
alimentarse únicamente con popcorn or parched Indian corn por
un período de diez días; después de algunos ensayos deberán practicar
el ayuno absoluto de nueve a veintiocho días.
Cuando se observan largos ayunos y el popcorn no sienta bien,
tómese una pequeña cantidad de trigo bien tostado previamente puesto
en remojo. A los pocos días puede aumentarse la cantidad de trigo y
añadir a esta dieta algunas almendras peladas y uvas pasas. Pueden
tomarse de ocho a diez y seis almendras y de tres a cinco onzas de
uvas pasas. Muy pronto se sentirá predilección por esta clase de
alimentos y se adoptarán como base principal en las comidas. Para
adquirir conocimientos acerca del valor nutritivo de los alimentos,
recomendamos el estudio del Libro de Cocina de Mazdaznan.
|
|
|
EJERCICIO PRELIMINAR Y RELAJACIÓN
Adóptese, desde luego, una actitud cómoda, por ejemplo, sentado.
Siéntese de manera que los pies descansen
por completo en el suelo. Manténgase
derecha la columna vertebral, los hombros naturalmente caldos, el
pecho ligeramente encorvado y el abdomen hacia atrás.
Las manos deben descansar sobre los muslos;
los codos rozando las caderas, el dedo pulgar separado y hacia adentro y
los demás dedos rectos y separados unos de otros.
Aspírese rápidamente por la nariz y de una
manera más rápida expírese también por la nariz, como si se hiciera un
gran suspiro, vuelva a aspirarse y expirarse en la misma forma durante
seis o siete veces consecutivas y termínese con una expiración muy larga.
Mientras se efectúa esta larga expiración se procederá a la completa
relajación del cuerpo y del cerebro;
relájese en primer lugar el pie derecho,
atrayendo por medio del poder de la voluntad la tensión nerviosa del
mismo, hacia lo alto de la pierna y de allí hacia el centro de
gravedad del cuerpo o sea hacia el corazón.
Relájese de la misma manera la mano
derecha. En seguida átense corto todas las ideas en el cerebro,
toda preocupación, toda zozobra; déjese de pensar.
Relájese la cara, el cogote, la garganta, las mandíbulas. La lengua debe
descansar en el centro de la boca, la punta se apoyará ligeramente en los
incisivos inferiores o bien se inclinará algo curvada hacia el paladar.
Ténganse los labios cerrados y los dientes un poco separados. De la mano y
del pie izquierdos atráigase la tensión nerviosa hacia el centro de
gravedad. Relájense por último todas las vísceras a excepción del corazón,
que es donde se recibirán todas las tensiones del cuerpo para repartirlas
inmediatamente Todo lo que antecede debe hacerse en una sola expiración.
Hasta que no se haga no se está en disposición de practicar el ejercicio
de respiración rítmica. Veamos que se entiende por respiración rítmica.
Fijémonos en las mareas. Vemos que las aguas suben y bajan siguiendo
siempre el mismo período regular.
En el universo todo procede de un movimiento ondulatorio y la respiración
que establece el ligamento del individuo con Dios, es por si sola una
ondulación, un flujo y reflujo, una marea de la que su onda rítmica es
producida por la pulsación del corazón.
La aspiración debe durar siete pulsaciones (que vienen a ser
aproximadamente siete segundos) y su ritmo ha de sostenerse sobre estas
pulsaciones. Ello no debe dar lugar a ningún esfuerzo, a ningún choque.
La retención del aire durará la mitad, tres o cuatro
pulsaciones. La expiración será de siete pulsaciones después de una
parada de tres o cuatro pulsaciones.
PRIMER EJERCICIO RÍTMICO
Tómese asiento en una silla lo más adentro que sea posible Sin que
la espalda toque en el respaldo de la silla. Los pies deben descansar en
el suelo. Colóquese el pecho saliente y un poco alto y la región abdominal
hacia adentro. Los hombros un poco hacia atrás y ligeramente caídos; las
manos descansando sobre los muslos; los codos rozando las caderas; el dedo
pulgar separado formando V y los demás dedos rectos y separados unos de
otros. Los pies se, han de colocar con una separación de cinco a siete
pulgadas por la parte de los dedos y de una a dos pulgadas por la de los
talones, formando la letra V.
Los labios deben tenerse cerrados y los dientes un poco separados; la
punta de la lengua tocando los dientes inferiores y la lengua ligeramente
curvada, llana y sin tensión. La barba un poco hacia adentro, mostrando un
cierto aire de independencia. La posición del cuerpo ha de ser
perfectamente derecha y todos los músculos relajados, pero la columna
vertebral firme. Se ha de tomar la posición, de espaldas a la luz.
En un pedazo de papel o tela, píntese un punto de un tamaño de dos
centímetros de diámetro, de un color oscuro o negro y colóquese en la
pared al nivel de los ojos y a una distancia de los mismos de un metro y
medio a dos metros. Mírese el punto fijamente sin parpadear y sin moverse.
En esta posición se notará en seguida que las ideas flotantes tienden a
desaparecer y que se está en situación de poder concentrar el pensamiento.
El secreto del éxito en el desarrollo de las potencias está n la habilidad
de la concentración. Si la silla fuese demasiado alta, póngase un libro
debajo de los pies para elevarlos a la posición deseada y si fuera baja,
colóquese un libro sobre el asiento y cuando todo esté en regla puede
empezarse el ejercicio.
Primero desalójese el aire de los pulmones hasta el último extremo y sin
hacer para conseguirlo tensión ni esfuerzo; en seguida inhalase por la
nariz lenta, suave y plenamente por el espacio de siete segundos;
empiécese por llenar los lóbulos superiores de los pulmones tanto como lo
permita la posición del cuerpo y luego el resto de los órganos
respiratorios hasta lo último. Al hacer la exhalación obsérvense las
mismas reglas, conteniendo la acción de los pulmones para evitar espasmos,
desigualdad o rapidez; todo debe hacerse en ondas y círculos perfectos.
Mientras se aspira este Aliento de vida con la vista fijamente centrada en
el punto, concéntrense las funciones de la mente en el proceso de la
respiración siguiendo mentalmente la corriente de aire en su recorrido,
piénsese en Ga-Llama, el principio centralizador de la vida, con la
convicción de que su misión es restaurar los tejidos celulares de todo el
sistema y por ellos establecer la base o fundamento de la regeneración o
vida nueva. Respírese con el conocimiento de que el Aliento es el
principio fundamental de la vida y que el objeto de los ejercicios es
poder alcanzar conocimiento perfecto. La práctica de los ejercicios sin la
concentración daría un resultado parcial y la concentración sin los
ejercicios sólo produciría resultados momentáneos.
Para tener una idea más clara de lo que se trata, se ha de saber que la
respiración sirve para conservar la sangre en circulación. La función del
corazón es distribuirla con regularidad; pero la purificación y
circulación de la sangre se debe a la acción de los pulmones. La
respiración ordinaria retiene oxígeno necesario para purificar la sangre
descargándola de carbonos. Cuando el cuerpo encuentra obstáculos para
continuar sus manifestaciones físicas, se debe principalmente a la falta
de actividad de los órganos respiratorios y debe cuidarse la respiración
como único y verdadero medio de conseguir alivio y curación.
Por medio de la respiración sistemática y la concentración, no sólo se
aspira el oxígeno para la purificación de la sangre y la promoción de la
circulación, sino que también se inspira Ga-Llama, el principio
centralizador de la vida, aunque sin con ciencia de ello, pues hasta ahora
no se ha tenido habilidad para demostrar su presencia por medio de ningún
instrumento. Como la teoría de los átomos que nunca han podido probarse.
Ga-Llana puede decirse que es una palabra para explicar lo inexplicable
aunque Ga-Llana es una realidad cuya existencia puede probarse por la
percepción mental, el discernimiento espiritual y por otros sentidos.
Ga-Llana no es una palabra nueva. Fué empleada para designar el principio
vital, la esencia de la vida, como lo descubrieron los antiguos hace
muchos millares de anos.
Ga-Llama no es el Logos de los griegos ni el Espíritu de los filósofos
modernos. Ga-Llama es el fundamento de la existencia y llena toda la
Zarvan Akarana. Nosotros lo respiramos, pero en nuestra ignorancia e
incapacidad para comprender su presencia nos falta el poder de atracción y
lo perdemos en vez de retenerlo. Pero tan pronto como se adquiere la
conciencia de su existencia, se desea atraerlo y retenerlo y su acumulada
presencia en nuestro ser nos coloca en armonía con el universo que
desenvuelve nuestra personalidad hasta lo infinito.
A medida que se vayan practicando estas instrucciones se hará comprensible
porque sólo se posee el Aliento Materno y es este Aliento lo que determina
la duración de la vida humana en correlación con la capacidad respiratoria
de la madre en el momento de la concepción. Así ocurre con frecuencia que
personas que al parecer gozan buena salud, inopinadamente son llamadas al
seno de Abraham. Tan pronto como se acaba el Aliento Materno se exhala el
último suspiro. El Aliento Materno decide también las condiciones de la
existencia y no hay otro medio para libertarse de este yugo que establecer
la Respiración Individual, y a este fin conducen estos ejercicios.
Con el propósito de evitar cualquier error en la práctica del primer
ejercicio, recomendamos se tenga presente que la Respiración Individual
requiere que la inhalación sea de siete segundos de duración y la
exhalación de igual espacio de tiempo.
El Aliento Materno no tiene cuanto más que inhalación de tres segundos y
otro tanto la exhalación y cuando e más corta es un triste presagio para
la vida. Gradualmente se ha de aprender a inhalar por espacio de
siete segundos y exhalar por espacio de otros siete. Para lograr este fin,
empiécese por inhalar durante cuatro segundos, un segundo de descanso para
invertir la corriente y exhálese durante cuatro segundos dejando los
pulmones completamente vacuos. Evítese todo esfuerzo o tensión. Si no se
quiere contar los segundos, piénsese en alguna melodía, verso aforismo,
etc. y antes de repetir la inhalación descánsese un segundo. No se olvide
que la atención ha de concentrarse en el proceso de la respiración
desechando cualquier otra idea.
Por excitado, nervioso o deprimido que se esté, este ejercicio produce los
mejores resultados. El sistema nervioso se calma por la generación de la
fuerza eléctrica y la mente se tranquiliza por la concentración y la mayor
normalidad de la circulación vigoriza el cuerpo.
Debe hacerse este primer ejercicio rítmico durante tres minutos, tres
veces al día, tres minutos por la mañana, tres minutos al mediodía y tres
minutos antes de la puesta de sol, de manera que serán nueve minutos de
ejercicio durante el día. Estos nueve segundos no pueden ser mejor
empleados, y sirven para reconstituir el cuerpo y crearos la facultad de
gobernarlo. No debe practicarse el ejercicio hasta media hora por lo menos
de haber comido.
Día tras día se irán construyendo los
cimientos de una salud perfecta, de una larga vida, de lucidez de
espíritu, de duradera capacidad cerebral y de todo aquello que hace que la
vida merezca ser vivida.
SEGUNDO EJERCICIO RÍTMICO
Para practicar el segundo ejercicio póngase de pie con los brazos
caídos a lo largo del cuerpo, la cabeza levantada y la barba ligeramente
hacia adentro; la mirada fija en un punto colocado al nivel de los ojos a
una distancia aproximada de dos metros. El cuerpo debe estar en perfecto
estado de laxitud, pero la columna vertebral firme y erguida. El peso del
cuerpo descansará sobre la planta de los pies y se ha de balancear
graciosamente sobre la punta de los pies; para lograr esta posición
fácilmente, hágase un movimiento de vaivén de delante atrás sin permitir
que el peso del cuerpo se apoye en los talones. Téngase la boca cerrada y
los dientes separados, la punta de la lengua tocando los dientes como en
el primer ejercicio.
Para relajar el cuerpo, al principio de este ejercicio es suficiente
desalojar el aire de los pulmones y hacer una ligera flexión con las
rodillas. El peso del cuerpo descansará entonces sobre la planta de los
pies y las piernas serán flexibles y elásticas. Demasiada rigidez en las
piernas, se comunica a toda la actitud y provocan determinadas tensiones
en las vísceras abdominales.
Después
del ejercicio preliminar qué se describe en la primera lección y ya en
estado de relajación, debe detenerse el aliento durante tres o
cuatro segundos y mientras se inhala y siguiendo intuitivamente la
corriente del aliento, levántese el cuerpo suavemente cargando el peso
sobre la punta de los pies, inhálese por espacio de siete segundos; en
seguida bájese el cuerpo a su primera posición exhalando al mismo tiempo
durante otros siete segundos. Al inhalar debe cerrarse las manos
gradualmente con más fuerza, pero sin tensión de los músculos ni apretar
los dientes. Al exhalar ábranse las manos al mismo tiempo que se baja el
cuerpo. Aunque los talones toquen al suelo no debe cargarse el peso del
cuerpo sobre ellos. Al principio no debe practicarse este ejercicio más
que dos veces diarias por espacio de tres minutos cada vez. La hora más
favorable es por la mañana al levantarse. No hay inconveniente en que se
practique inmediatamente después del primero con tal que éste se haya
practicado durante dos semanas cuanto menos y que se ejecute con facilidad
la Respiración Individual. Este ejercicio no debe practicarse después de
las comidas.
Cuando se haya conseguido acostumbrarse a balancear el cuerpo de delante
atrás y el ejercicio se practique perfectamente puede introducirse en él
una modificación para poder practicarlo mientras se pasee. Al inhalar,
dale unos pasos durante los siete segundos que dura la inhalación,
seguidamente y sin dejar de andar, reténgase el aliento por unos pocos
segundos y luego hágase la exhalación, como queda explicado. Después de
adquirir práctica en estos movimientos y ejercicios se podrá apreciar su
gran importancia y valor; ayudan a restablecer generación de corrientes
eléctricas en la región de los pies, de las que depende en gran parte el
sentido del oído.
En un pequeño pueblo de antiguo conocido, sucedió una mañana que un niño
de pecho tuvo vómitos y se puso gravemente enfermo. Una vieja vecina que
se hallaba presente en el momento de la ocurrencia, contó a su hija lo
sucedido, haciendo la observación de que los vómitos del niño eran negros
como un cuervo. Por la tarde de aquel día memorable, la hija visitó a sus
amigas y les refirió el extraño suceso de un niño que había vomitado un
cuervo. La noticia causó sensación y muchos de los presentes convinieron
ir por la noche a casa de la vecina para que les informara mejor de tan
extraordinario acontecimiento. La pobre mujer, con la emoción y excitación
que le produjo la inesperada visita, refirió la historia de un niño que
había vomitado tres cuervos.
Por mala inteligencia la verdad se exagera y altera muchas veces, sin
deseo ni mala intención por parte de nadie, de agregar algo nuevo al hecho
original. Cuando el sentido del oído haya alcanzado mayor desarrollo y
perfección se entenderá y comprenderán mejor las cosas y no se estará
expuesto a referir sucesos que han sido muy cargados de color. No debemos
formar juicio de lo que sólo conocemos por rumores ni ocuparnos de vidas
ajenas. Ocupémonos de mejorar la nuestra y un día comprenderemos las
glorias de la existencia.
EJERCICIO TERCERO RÍTMICO
Tómese la misma posición que en el primer ejercicio, asegurándose de
que la posición es firme y de que los dientes están separados y la lengua
en laxitud perfecta descansa en la parte inferior de la boca, no porque
necesite descanso sino para que el aire pueda pasar fácilmente. También
ayuda a fortificar la laringe y la voz mejora volviéndose más clara y
melodiosa, a medida que se siguen practicando los ejercicios.
Colóquese en
el suelo a una distancia como de un pie de la punta de los pies del que
practique el ejercicio, un objeto obscuro y mate, digamos una moneda de
cobre de diez céntimos, no porque intentemos concentrar sobre dinero, nada
de eso, no son dólares lo que pretendemos conquistar sino sentidos y quizá
por esta razón escogemos unos céntimos que no pueden sugerir grandes ideas
de dinero, además de que sentándose y concentrando sobre él, el dinero no
vendría; para alcanzarlo es preciso algunos movimientos. Muy pocos son los
que consiguen poseer lo que puede alcanzarse por dinero; pero salud,
comprensión, inteligencia y todos los atributos de una noble existencia no
pueden comprarse; han de adquirirse por asiduo trabajo y concentrando en
su verdadera naturaleza.
Fíjese la mirada en la moneda sin perder de vista, cualesquiera que sean
los movimientos del cuerpo. Cuídese de tener todos los músculos laxos, la
columna vertebral erguida y firme y de no hacer presión con las manos
sobre los miembros inferiores. Practíquese la respiración preliminar, esto
es, inhalaciones y exhalaciones cortas cuatro o seis veces y al final
exhálese todo el aire que sea posible sin permitir el menor esfuerzo;
después inhálese plenamente, pensando al mismo tiempo en las palabras:
"Aliento es Vida". Al exhalar, pensando siempre "Aliento es Vida"",
inclínese el cuerpo hacia adelante, la vista fija en la moneda (de la que
no debe separarse mientras dure el ejercicio) y la cabeza estable con el
movimiento del cuerpo. Este movimiento contribuye a reducir el volumen de
las caderas, ensancha el diafragma y el cuerpo adquiere forma más esbelta
y graciosa.
Para evitar la posibilidad de distraerse con ideas extrañas, acentúese al
inhalar la palabra "Aliento", pero no las otras dos de la frase; inclínese
el cuerpo hacia adelante, como se ha dicho, hasta que las costillas
flotantes estén casi en contacto con los miembros inferiores. Se ha de
tener presente que el abdomen se ha de tener un poco hacia adentro en
todos los ejercicios.
Cuando se ha alcanzado el punto máximo de inclinación, reténgase el
Aliento repitiendo "Aliento es Vida", acentuando la sílaba "es". Evítese
tensión de músculos del pecho o laringe, reténgase el Aliento repitiendo
mentalmente la misma frase, un poco más deprisa para cubrir el espacio de
cuatro segundos; exhálese en seguida repitiendo "Aliento es Vida",
acentuando la palabra "Vida" y levantando el cuerpo a su primera posición.
Al exhalar debe expelerse por completo el aire de los pulmones, con
precaución y cuidado.
Este ejercicio debe practicarse de una a tres veces diarias por espacio de
tres minutos cada vez. Los ejercicios deben practicarse de espaldas a la
luz y en habitación bien ventilada. El movimiento de inclinación de este
ejercicio ha de durar siete segundos, la retención del aliento cuatro
segundos y al exhalar siete segundos, o algo más, si es posible, volviendo
a la primera posición.
Aún sin querer incurrir en la menor extralimitación, se suelen alargar un
poco los minutos dedicados a los ejercicios. Preferimos que se acorten a
que se alarguen.
Cualquier superávit de energía eléctrica que se genere por el trabajo
respiratorio, el sistema lo acumulará en el bazo, para emplearla si es
necesario en cualquier emergencia.
Puede ocurrir que el sistema no esté suficientemente entrenado para
conservar exceso de fuerza eléctrica y las vibraciones de los centros
nerviosos están expuestos a tener que transferir su actividad a las
células cerebrales que se hallan bajo el directo dominio de las facultades
imaginativas. Por ésta causa, algunos temperamentos se vuelven
meditabundos, condición que no nos gusta favorecer, porque el objeto de
nuestro trabajo es conseguir por medio de la concentración el mayor
bienestar físico, moral e intelectual. No debemos permitir que se
establezca un estado de aparente felicidad para satisfacer la naturaleza
sensual.
Como hemos dicho repetidas veces, nuestros ejercicios son medios para un
fin y en cuanto se haya obtenido el desarrollo deseado no será necesario
practicarlos de un modo rutinario. Este estudio es como el estudio de la
armonía. Cualquier método que se adopte debe continuarse hasta llegar a
saber lo que enseñan los maestros. Al principio deben observarse
estrictamente las reglas; pero en cuanto se llega a dominar la armonía
pueden alterarse en apariencia y entrando en el dominio particular,
establecer si se quiere reglas propias. Hasta entonces debe seguirse al
maestro practicando con fe y constancia los ejercicios, si verdaderamente
se desea alcanzar beneficios de esta noble enseñanza.
CUARTO EJERCICIO RÍTMICO
Este ejercicio se ha de practicar cuatro veces diarias.
Por la mañana de frente al Este, al medio día de frente el Sur, por la
tarde al Oeste y por la noche, antes de acostarse, de frente al Norte.
 Tómese
la posición en pie como en el segundo ejercicio y después que se haya
practicado el ejercicio preliminar y desalojado el aire de los pulmones,
inhalase suave y gradualmente; al mismo tiempo hágase girar el brazo
derecho (que debe estar en laxitud perfecta) en movimiento circular
delante de si mismo; la palma de la mano vuelta hacia el cuerpo. El
movimiento ha de marcar un círculo perfecto. La inhalación debe durar
mientras se marcan tres círculos y otros tantos para la exhalación.
Después que se hayan ejecutado de este modo doce movimientos circulares,
levántese el brazo como si se fuera a ejecutar otro círculo y cuando la
mano está por encima de la cabeza deténgase el movimiento, ciérrese el
puño inhalando plenamente e inclinando el cuerpo hacia adelante, con un
movimiento de caderas tóquese el suelo con los nudillos, reteniendo el
aliento al practicar este movimiento de inclinación y exhálese al levantar
el cuerpo, colóquese el brazo en su primera posición imprimiéndole un
movimiento circular hacia atrás. Practíquese el mismo ejercicio con el
brazo izquierdo, teniendo particular cuidado en retener el aliento durante
el movimiento hacia adelante. Es posible que al principio no se alcance a
tocar el suelo, pero no hay que desanimarse, se conseguirá con el tiempo;
inclínese el cuerpo todo lo posible sin doblar las rodillas; la
inclinación ha de ser un movimiento de caderas.
Creemos innecesario decir, porque los discípulos lo habrán comprendido,
que no debe usarse corsé, fajas ni justillos ni cualquier otro disforme
paramento que afectan a la libertad y gracia de los movimientos. Gracias
al desarrollo corporal y mental llegaremos a comprender que todas las
disformidades e imperfecciones que nos inducen a usar los artificios en
boga para disimular nuestros defectos a la vista del público no serán
necesarios porque pueden corregirse empleando para ello medios más
natura1es; no sólo volverán a su estado normal abdomen abultado y mejillas
flojas sino que el busto, cara y brazos y el cuerpo todo adquirirá belleza
y forma perfecta, asegurándose además buena salud, inteligencia clara e
imparcial, condiciones cerebrales normales y un alma viviente que nos
ayude a conquistar nuestra verdadera posición en la vida.
Este ejercicio se ha de practicar después de las comidas, es decir, cuando
las comidas se han digerido; si no se ha comido, tanto mejor. Este
ejercicio es un alivio excelente para los estados dispépticos y de
indigestión y aunque no es éste su objeto principal puede emplearse
también para este fin; favorece mucho la digestión y ayuda a concentrar la
mente; pero su objeto principal es refinar el sentido del gusto y por ende
el del olfato; este último se mejora en parte practicando el precedente
ejercicio.
Hemos explicado ya cuatro ejercicios que deben, practicarse diariamente
por el orden prescrito. Nosotros aseguramos que el cuarto ejercicio,
practicado en conexión con los precedentes, ayudará a vencer y desterrar
hábitos tan perjudiciales como son ingerir carnes, licores, drogas, fumar
y masticar tabaco y otros semejantes. Debemos necesariamente formarnos un
carácter con fuerza de voluntad para vencer, empleando medios sencillos y
naturales, todas nuestras debilidades y defectos, haciéndonos superiores a
ellos y conseguir libertarnos de toda degradación e impureza. Con el
tiempo se llegará a ser muy exigente y escrupuloso para los alimentos y
perfumes a causa de la extrema delicadeza de los sentidos del gusto y
olfato y por la mayor perfección y elevación de todos los otros. La pureza
corporal engendrará pureza mental y las ideas que se produzcan serán
nobles y generosas. Se evitarán y huirán chocarrerías y chismografías, el
egoísmo estará vencido, y la armonía con la naturaleza reinará entre los
hombres.
QUINTO EJERCICIO RÍTMICO
Adóptese la posición en pie, como en el segundo ejercicio, teniendo
presente que cuando se, está en pie o se anda, el peso del cuerpo se ha de
apoyar sobre la punta de los pies, o en otros términos, el peso del cuerpo
se ha de balancear, y al poco tiempo se notará con asombro que el cuerpo
no tiene peso. Subir y bajar escaleras todo el día podrá considerarse un
placer y aun se tendrá la idea de que sería muy agradable dejarse deslizar
por el pasamanos ¡se es tan feliz y tan ligero! Nuestros discípulos,
después de haber trabajado todo el día, regresan a casas deslizándose por
las calles como si tuvieran alas. Observémosles; sus semblantes sonrientes
demuestran salud y alegría; la juvenil apariencia, belleza y simetría de
sus cuerpos se acrecienta de día en día. A la tercera o cuarta lección han
comprendido que no debían someterse a la sujeción de corsés y otras
falacias y los han suprimido. Nuestros discípulos pueden probar que aunque
no prestamos especial atención al desarrollo de los músculos, éstos se
desarrollan de un modo natural, debido a la corrección de la respiración y
concentración mental.
Como hemos dicho, para practicar el quinto ejercicio se ha de estar en
pie, como en el segundo ejercicio; en seguida alárguense los brazos hacia
adelante empleando el poder de la voluntad, que es el pensamiento: "Así
sea" o, "hágase así". Al mandato de la mente, teniendo los músculos
relajados, la columna vertebral más firme que nunca y un aire tan
independiente y altivo como el de un monarca o potentado, las funciones
del cuerpo responderán. Tan pronto como se haya practicado el ejercicio
preliminar, inhálese gradualmente y simultáneamente, obedeciendo a la
voluntad; pónganse los músculos de los brazos tensos, pero sin esfuerzo.
Las manos deben permanecer flexibles; la tensión solo debe alcanzar hasta
las muñecas. Al exhalar, relájense los músculos de nuevo; esto se ha de,
repetir tres veces; tres inhalaciones y tres exhalaciones. A la cuarta
inhalación deben extenderse los brazos a los lados del cuerpo, un poco
hacia atrás y exhálese, inhálese y exhálese dos veces más y, al volver a
inhalar, que será la séptima vez, pónganse los brazos en su primera
posición, pero las manos enfrente una de otra, sin que deban tocarse las
puntas de los dedos, no porque esto pueda perjudicar sino porque puede
ocasionar sensaciones desagradables después de algún tiempo de práctica.
Al principio sólo se percibe un hormigueo especial, pero más tarde, si los
dedos se tocan, se sienten unos choques que deben evitarse. Lo que se
desea es distribuir fluidos fosfáticos a las extremidades de las manos y
más tarde a las otras extremidades del cuerpo, para igualar las
condiciones eléctricas del mismo y excitar centros nerviosos que han
permanecido siempre inactivos a causa del choque que sufrieron, en la
época del nacimiento, cuando el cordón fué cortado de un modo violento y
anticientífico por inexpertas manos de comadronas o médicos.
Al adoptar y practicar nuestro sistema no debemos entusiasmarnos
refiriendo a todo el mundo los maravillosos resultados que obtenemos por
su práctica. Nuestros inquisitivos amigos no dejarán de notar nuestro gran
cambio y se cuidarán de preguntarnos qué método empleamos para
conservarnos jóvenes y sanos. Ellos vendrán a nosotros, ansiosos de que
les instruyamos, como María, sentada a los pies del Maestro, escuchaba
arrobada sus gloriosas palabras, y nos suplicarán que les conduzcamos al
manantial de donde manan tan milagrosas aguas. Nuestro deber es indicarles
el camino para que puedan gozar de sus beneficios.
El presente ejercicio no debe practicarse más de tres veces diarias, ni
emplearse más de siete inhalaciones e igual número de exhalaciones. Es un
ejercicio tan intenso que si se ejecuta con exceso, los dedos arden.
Después de algún tiempo de práctica, al estar en la oscuridad se notará un
brillo fosforescente en la punta de los dedos. Para que esto no ocurra
deben cerrarse fuertemente las manos después de practicado el ejercicio y
así se evitará que la gente se alarme y se imagine que se interviene en
fantasmagorías, cuando por el contrario nuestro objeto es que nos
apartemos de toda, superstición y aprendamos a interpretarlo todo en su
verdadera esencia. Los fenómenos, por imponentes que parezcan, se basan en
leyes naturales y se presentan en relación a ellas. Cuando estas leyes
sean comprendidas, lo misterioso no será por más tiempo origen de ideas
supersticiosas y equivocadas creencias.
SEXTO EJERCICIO RÍTMICO
Hemos llegado a un ejercicio en el que nuestros discípulos tienen
que ponerse de rodillas. Hay un día en la vida de los hombres, tanto si
son judíos como cristianos o paganos, en que sus rodillas se doblan
reverentemente.
El principal objeto de este ejercicio es distribuir los círculos
magnéticos para ayudar a avivar la médula espinal extendiéndose por este
medio el radio del pensamiento y capacitando para coordinar con más lógica
y en virtud de la actividad de las células cerebrales llegar a tener
conciencia perfecta de que se es uno con Dios y la naturaleza.
Arrodíllese detrás del respaldo de una silla doblando las dos rodillas
simultáneamente. No se ha de caer sobre las rodilías sino bajarías
suavemente. La silla se ha de colocar a unos tres pies de distancia, de
modo que alargando los brazos se puedan asir los montantes laterales del
respaldo de la silla, uno con cada mano. Las manos y el cuerpo han de
estar laxos, la columna vertebral firme y los ojos deben mirar a un punto
obscuro, como en los primeros ejercicios.
Después de practicar la respiración preliminar, inhálese plena y
profundamente, al propio tiempo asiendo con más fuerza a los montantes de
la silla, inhálese durante el mayor tiempo posible, sin esfuerzo ni
molestia. Reténgase el Aliento todo lo que se pueda con facilidad
conservando las manos fuertemente asidas a la silla; al exhalar
gradualmente, aflójense las manos por completo. Practíquese este ejercicio
por espacio de tres minutos tres veces al día y nunca más de tres veces al
día. Este ejercicio puede practicarse por la noche antes de acostarse.
No debe preocupar la sensación especial que se percibe que partiendo del
ombligo se corre por la región espinal hacia la cabeza y también baja a
las extremidades inferiores. Esta sensación la produce la generación de
energía eléctrica del sistema nervioso y la sensación como un ligero soplo
que se siente en el cuerpo es producida por los círculos magnéticos al
emanar de lo más íntimo del alma.
Este ejercicio produce excelentes resultados; calma y tranquiliza la mente
y la hace accesible a los placeres más elevados y esto pueden
experimentarlo los que lo practiquen. Este ejercicio no debe practicarse
con exceso, ni ninguno de los otros. No debe creerse que "cuanto más
mejor". Es un ejercicio de gran potencia y debe guardarse alguna
precaución. Tan pronto como se note que la silla se mueve y que las
rodillas tienen tendencia a levantarse, suspéndase el ejercicio por aquel
día. Para el desarrollo de las funciones cerebrales no es conveniente
practicar este ejercicio más de lo prescrito.. Las virtudes curativas de
este ejercicio no tardan en hacerse esperar. De una manera uniforme y
gradual se consigue mayor comprensión y más amplio criterio, lo que antes
era incomprensible se llega a descifrar fácilmente y se vislumbra, que no
existe nada que no pueda llegar a explicarse. Se comprende que los
sentidos, antes de desarrollarse, nos han conducido a una errónea
interpretación de todas las cosas, tanto humanas como divinas; que el sol
no es un globo de fuego como creíamos, sino un astro que no tiene más luz
que la necesaria para sostener las condiciones de su propio sistema
planetario. Se comprende que nuestro planeta es una luz en sí y que "Yo
soy la luz del mundo".
Al colocarse en la posición descrita para practicar el presente ejercicio
deben alejarse todas las ideas de la mente; olvídese todo, hasta el nombre
de Ga-Llama y el de Aliento; atiéndase solamente al ritmo de la
respiración y por vez primera se sentirá el encanto de un mágico poder
interior que subyuga y repitiendo el ejercicio se llegará a sentir un
suave ardor y una sensación de vida nueva y más adelante aparecerá una luz
maravillosa; la luz del alma que ilumina la mente, conforta el corazón y
deja en éxtasis los sentidos, llegando a un grado de grandeza que no puede
expresarse con palabras y así se seguirá adelantando en un plano de
progreso que no tiene fin porque es eterno.
El primer ejercicio se ha de practicar por espacio de tres minutos tres
veces al día; tres por la mañana, tres al medio día y tres antes de
ponerse el sol. Total nueve minutos diarios a los que difícilmente podría
dársele mejor empleo ni propósito que el de crearse una vida nueva y
mejores medios para dirigirla. Este ejercicio no debe practicarse hasta
una hora después de haber comido. Téngase presente que antes de empezar a
practicar el ejercicio propiamente dicho, se ha de desalojar el aire de
los pulmones por completo. Esto se consigue con más facilidad practicando
un pequeño ejercicio preliminar. Empiécese por hacer unas inhalaciones y
exhalaciones de corta duración, seis o siete veces sucesivas; la última
exhalación debe ser larga y debe dejar los pulmones vacíos; seguidamente
puede practicarse el ejercicio conforme a las instrucciones dadas.
Por estos medios, paso a paso, se alcanzará larga vida, salud perfecta,
claro entendimiento y todo cuanto hace la vida interesante y digna de
vivirse.
SÉPTIMO EJERCICIO RÍTMICO
Al despertarse, es muy recomendable desperezarse durante unos
segundos, airear el cuerpo y pasarle una esponja empapada en agua fría o
templada y frotarlo vigorosamente con las manos, respirando mientras tanto
con atención y regularidad, procediéndose a la toilette. Después de
vestirse puede practicarse en seguida el séptimo ejercicio, a no ser que
se prefiera practicar antes alguno de los seis primeros. Debe tenerse
presente que no es conveniente practicar muchos en sucesión, sino que se
han de distribuir del mejor modo posible durante todo el día, adoptando
los más favorables al propio temperamento.
En una palangana o recipiente cualquiera de un tamaño suficiente para que
puedan colocarse en el fondo las dos manos puestas de plano sin tocarse,
viértase agua fría hasta que llegue a cubrir la mitad del hueso de la
articulación de la muñeca; en el fondo del recipiente entre las manos,
pero sin que lo toquen se habrá colocado una pieza de cinco céntimos;
adóptese una actitud erguida y si se ha de estar inclinado cuídese de que
la columna vertebral esté recta; inhálese por la nariz, como siempre, una
inhalación amplia y profunda; póngase la boca como si se quisiera silbar,
la lengua plana en la boca; puede silbarse si se quiere hasta que los
pulmones estén enteramente vacuos; inhálese de nuevo por la nariz y
exhálese por la boca; repítase lo mismo otra vez; mientras se practica
esta respiración se ha de mirar fijamente a la pieza de cobre. Este
ejercicio se ha de practicar por la mañana antes de desayunar; el sistema
se calienta por algún tiempo y se percibe en la cabeza una ligera
palpitación; la mente se aclara y el poder de comprensión aumenta. Cuando
se practique este ejercicio, puede también absorberse agua por la nariz y
sacarla por la boca. Puede emplearse agua caliente al principio y luego
más fresca; y si se le agrega un poco de sal fortificará las mucosas de la
nariz y garganta. Después de secarse las manos, fricciónese con las palmas
de las mismas la parte superior, en movimiento circular hacia el cuerpo,
hasta que se pongan calientes y suaves.
FUENTE
|