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Fuerza vital universal

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PRANA

Para ello, apoya tu espalda contra un árbol que te resulte simpático o abrázalo, descargando todo tu cuerpo contra él. Deja que la fuerza armonizadora y energética del árbol se transmita a tu interior

CUERPO ETÉRICO: Protege los chackras y loe equilibra. Protege el campo electromagnético

 También puedes tumbarte en una pradera florida y repleta de aromas y dejar que las vibraciones de las delicadas flores te envuelvan y penetren.

También las flores cortadas o las flores colocadas en un florero que tengas cerca de ti pueden transmitirte algo de su energía activadora y armonizadora.

emociones como la angustia, la furia, la opresión y las preocupaciones generan en el aura figuras nebulosas oscuras. Cuanto más abre una persona su conciencia al amor, la entrega y la alegría, más claros y transparentes son los colores que irradia su aura emocional.

Las frecuencias energéticas que emitimos atraen vibraciones energéticas iguales del entorno y se unen con ellas. Esto significa que, con frecuencia, nos encontraremos con personas y circunstancias que precisamente reflejan aquello que nosotros queremos evitar o de lo que queremos librarnos conscientemente, o aquello que tememos.

Los cuerpos energéticos representan portadores de conciencia en determinados planos de vibración, y cuando su índice de vibración aumenta transmiten al hombre energías vitales, sensaciones y conocimientos superiores dentro de su ámbito de funciones específico.

Una disolución de las estructuras emocionales sólo puede producirse a través del cuerpo espiritual, que manifiesta la sabiduría, el amor y la bendición de nuestro yo superior, permitiendo al mismo tiempo conocer las relaciones interiores partiendo de la visión universal y holística de dicho yo. Este vínculo podemos establecerlo a través del chakra del corazón y del chakra coronal.

Cuando las vibraciones de nuestro cuerpo espiritual se unen con el cuerpo emocional y lo penetran, éste comienza a vibrar más rápidamente y empieza a expulsar las energías negativas almacenadas, que tienen frecuencias menores. Con ello perdemos el recuerdo emocional de estas experiencias y podemos perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.

A medida que aumenta la disolución de las estructuras emocionales estancadas, el cuerpo emocional comienza a irradiar profundos sentimientos de amor y de alegría incondicional. El aura emocional luce con los colores más claros, intensos y transparentes, y los mensajes que emite al entorno atraen la felicidad y el amor. Una capacidad rayana en lo milagroso para atraer todo lo deseado es la consecuencia natural de un cuerpo emocional plenamente integrado que vibra con las frecuencias máximas que le son posibles.

A través del cuerpo espiritual experimentamos la unidad interior con toda la vida. Nos une con el ser puro y divino, con la razón original omnipresente de la que han surgido y continúan surgiendo todas las manifestaciones en la creación. Desde este plano tenemos un acceso interior a todo cuanto existe en la creación

Sólo a través del cuerpo espiritual es posible conocer la fuente y el destino de nuestra existencia y comprender el auténtico sentido de nuestra vida. Cuando nos abrimos a sus vibraciones nuestra vida cobra una calidad completamente nueva. En todas nuestras acciones somos llevados por nuestro yo superior, y nuestra vida manifiesta la sabiduría, la fuerza, la bendición y el amor universal, que representan las cualidades naturales del aspecto supremo de nuestro yo.

Asimismo los chakras irradian energía directamente al entorno, con lo que modifican la atmósfera a nuestro alrededor. A través de los chakras podemos emitir vibraciones curativas y mensajes, conscientes e inconscientes, influyendo tanto positiva como negativamente sobre las personas, las situaciones e incluso la materia

La angustia siempre provoca una contracción y, por tanto, un agarrotamiento o bloqueo, que a su vez intensifica el sentimiento de separación y permite que la angustia continúe creciendo. Romper este círculo vicioso y recuperar la unidad perdida es el objetivo declarado de casi todas las vías espirituales de Oriente y Occidente.

Estas vibraciones energéticas podemos encontrarlas, por ejemplo, en los colores luminosos puros, en las piedras preciosas, en los sonidos y en los aceites esenciales, y también en los elementos y en las múltiples formas de manifestación de la naturaleza.

Tan pronto como hayas aprendido a amarte y a aceptarte enteramente, tal como eres, irradiarás estas vibraciones a través de tu aura, y atraerás las experiencias y vivencias correspondientes en el mundo exterior. Esto significa que sólo entonces ganarás realmente el amor y el reconocimiento de los demás, cuya pérdida tal vez habías temido anteriormente. Comienzan a valorarte tal como eres en tu auténtica esencia, y te admiran por tu auténtico valor de ser tú mismo. El amor y la comunión auténticas sólo son posibles bajo esta premisa.

Si permaneces ahora en una atmósfera tensa en la que predominen las vibraciones de insatisfacción, hostilidad o agresividad, tus chakras pueden cargarse con energías negativas, o contraerse para protegerse de esos influjos. En ambos casos la consecuencia es una subalimentación de energía vital positiva

Si llevas contigo un cristal de roca, potenciará la calidad luminosa y la fuerza de irradiación protectora de tu aura. Su efecto se complementa muy bien con la influencia de los aceites esenciales

También en el plano material se consuma una transformación con un ritmo cíclico de siete años. Tal vez hayas escuchado ya la existencia de la prueba biológica de que nuestro cuerpo se renueva completamente cada siete años. A los siete años todas las células corporales han sido sustituidas por otras nuevas, y somos personas completamente nuevas desde el punto de vista físico. Si, por el contrario, en el plano psíquico parece como si en esos siete años nada hubiera cambiado en realidad, se debe a que nuestro cuerpo emocional está cargado con patrones similares a los del inicio de este periodo de tiempo. Pero también puede suceder que al cabo de largo tiempo te encuentres de nuevo con una persona y constates anonadado que ha dado un paso evolutivo violento. Un cambio fundamental es absolutamente posible en siete años

EL espacio que nos rodea está lleno de prana, de energía vital universal. De modo que una consecuencia lógica sería aprovechar y utilizar directa y convenientemente estas fuerzas fundamentales, altamente eficaces del cosmos. En el capitulo dedicado a la respiración por los chakras, ya hemos indicado una posibilidad de hacerlo. Sin embargo, existen otros métodos muy interesantes y efectivos de utilizar estas energías cósmicas para disolver bloqueos y para conseguir un desarrollo integral. Uno de estos métodos se llama «Reiki» *.

   Este método terapéutico natural y de efectos integrales fue (re)descubierto aproximadamente a mediados del siglo XIX por el japonés doctor Mikao Usui, un monje cristiano que viajó por muchos países de Oriente y de Occidente.  Reiki» significa energía vital universal», y es una posibilidad terapéutica mediante la cual podemos transmitir directamente al hombre esta energía fundamental que es eficaz en todo el universo. En el Reiki, el terapeuta únicamente actúa  como una especie de catalizador o de canal de paso. La energía cósmica fluye a través de las manos del terapeuta hasta el interior del paciente, sin necesidad de que añada sus propias energías. En la actualidad, el Reiki es uno de los métodos terapéuticos naturales que más se está expandiendo. Hace algunos años publicamos sobre este tema el libro titulado Reiki - universale Lebensenergie zur ganzeitlichen Selbstheilung, Patientenbehandlung und Fernheilung von Korper, Geist und Seele («Reiki: energía vital universal» para la autocuración integral, el tratamiento de pacientes y la curación a distancia de cuerpo, espíritu y alma»), que ya ha sido traducido  a  varios  idiomas  y  se  ha  reeditado  varias  veces

Los colores son sonidos que se han hecho visibles, si bien vibran con frecuencias mucho más elevadas de las que puede percibir nuestro oído. Para su percepción, la naturaleza ha creado otro medio: el ojo. A través de su forma de vibración especifica (longitud de onda o frecuencia), los colores ejercen sobre nosotros una poderosa influencia, con independencia del hecho de que lo hagan conscientemente o no. Siempre estamos expuestos a influencias cromáticas: fenómeno que comienza con los grandiosos fenómenos de la naturaleza, el azul del mar y del cielo, el verde de los bosques y las praderas, el marrón del terruño recién arado, el amarillo de la arena del desierto, y hasta el cambiante juego de colores de la aurora y el crepúsculo. Pero también nuestro pequeño mundo individual está marcado y configurado cromáticamente: a través de nuestro vestido y nuestra ropa de cama, de los muebles y alfombras de nuestra vivienda y del puesto de trabajo; incluso el color de nuestros alimentos tiene sus repercusiones. En todas partes estamos expuestos a las vibraciones cromáticas, cuyo efecto se percibe consciente o inconscientemente.

   Utilizar los colores consciente y sensatamente, o aprovecharnos de su efecto, es algo que está a nuestro alcance, y que casi debería darse por hecho. Las diferentes vibraciones cromáticas influyen sobre nosotros en gran medida a través de los chakras. En los capítulos dedicados a cada uno de los chakras de este libro se describen los colores que están en estrecha relación con el chakra mencionado. Básicamente, son los colores espectrales de la difracción de un rayo de luz

, de los que se asigna uno a cada chakra. Todos nosotros conocemos esta difracción de la luz, que se produce cada vez que un rayo de luz incide sobre un vidrio con un ángulo determinado, o también sobre un prisma fabricado especialmente para este fin

Para efectuar la terapia con música de chakras debes sentarte o tumbarte cómodamente de forma que puedas relajarte.

   Si estás sentado, ten en cuenta que la espalda debe estar recta, para que las energías puedan fluir sin obstáculos entre los diferentes centros energéticos.

   Ábrete a la música y deja que fluya dentro de ti. Deja que sus vibraciones modifiquen las vibraciones de tu cuerpo, de tu espíritu y de tu alma. Deja a un lado tus expectativas e ideas e introdúcete en su sonido, métete completamente en él. En la primera parte de la música dirige suavemente tu atención, sin efectuar ningún esfuerzo, hacia el centro radical, y «observa» lo que allí sucede. Permite todas las imágenes y sentimientos que la música desencadene en ti. Experimentarás cómo, a medida que asciendes de un chakra al siguiente, te vas encontrando cada vez más relajado, y al mismo tiempo te sientes más vivo y feliz. Tal vez sientas que los sonidos operan con una intensidad muy particular en determinados centros energéticos, o quizás percibas claramente los bloqueos en algún chakra. En tal caso, la siguiente vez puedes favorecer el flujo energético en ese chakra con algunos cristales de roca (ver el capitulo correspondiente a la terapia con piedras preciosas).

   Cuando la música haya dado su último acorde, disfruta durante un rato el silencio que se ha producido.- Es un silencio vivo que probablemente experimentes raras veces. Al igual que la luz incolora contiene todos los colores, este silencio contiene todos los sonidos del universo. En este maravilloso y pleno silencio tu alma está extraordinariamente despierta y dispuesta a captar el sonido divino que resuena a través de todos los fenómenos, y a las manifestaciones o revelaciones que esta «voz de Dios» te ofrece.

   Para finalizar, imagínate cómo el silencio parte desde el chakra coronal y fluye a todos los centros energéticos.

   Puedes repetir este baño purificador y vivificante de energía espiritual todas las mañanas y todas las tardes; o siempre que sientas necesidad; o, sencillamente, cuando quieras disfrutar.

   Si tienes algún fragmento de música que te guste especialmente porque te relaja, te tranquiliza, te transporta y te llena de alegría interior en mayor medida que los demás, también puedes utilizarlo, como es natural, como apoyo para cualquier otra forma de terapia.

   También nos gustarla recomendarte el baile. Una vez que has compuesto tú mismo un viaje musical a través de los chakras, baila a sus sones siempre que te sientas con ganas de hacerlo. Deja que sea tu cuerpo el que encuentre las formas de expresión adecuadas. Mediante esta danza, vibras al unísono con el juego en movimiento de la creación en todos los planos. Sus fuerzas pueden expresarse a través de tu cuerpo y fluir con más intensidad dentro de las acciones de la vida diaria. Naturalmente, también puedes bailar al son de la música de cada chakra concreto, si quieres unirte preferentemente con las fuerzas de este centro energético y expresarlas activamente

   Queremos presentarte sólo dos terapias más relacionadas con el sonido, o meditaciones con sonido, que también te serán muy eficaces. Aquí, el único instrumento es tu propia voz, de forma que las vibraciones te penetren por dentro y por fuera. Además, cada vez entonarás un solo tono para revitalizar cada uno de los chakras individualmente.

   Por la teoría de los armónicos sabemos que en cada tono están contenidos todos los demás, aunque nosotros normalmente no los percibimos conscientemente. Cuando vibra una cuerda (y también nuestras cuerdas vocales son como las cuerdas de un instrumento), no vibra sólo la cuerda entera es decir, el tono fundamental, sino que resuena también la mitad de la cuerda, es decir, la siguiente octava superior; y también resuenan los dos tercios de la cuerda, es decir, la quinta; y resuenan tres cuartos de la cuerda (la cuarta), y un quinto de la cuerda (la sexta mayor), y cuatro quintos de la cuerda (la tercera mayor), y cinco sextos de la cuerda (la tercera menor), etcétera. Esto significa que toda la escala resuena como serie de armónicos. En la India existen varios instrumentos, que destacan y acentúan de manera muy especial los armónicos, de forma que puedan ser percibidos conscientemente por el oído humano. Algo similar sucede en el canto armónico

   Para nosotros, el conocer los armónicos que resuenan involuntariamente significa que, con cada tono que entonamos para un determinado centro energético, también se producirá un efecto sobre todos los demás centros, de forma que cada vez, además de estimular un chakra individual, surgirá una armonía con todos los restantes centros energéticos.

   Ambas formas de la terapia por el sonido puedes efectuarlas sentado o de pie: si estás sentado, preferentemente en la posición de loto, o en la posición del sastre o del diamante (de rodillas, con el trasero apoyado sobre los talones).

   La primera de las formas de terapia por el sonido que queremos exponerte aprovecha los tonos de la escala que están asignados a los chakras, así como las vocales del alfabeto, teniendo en cuenta que en la India la «m¨ también se considera vocal. El efecto de las vocales puedes consultarlo en los capítulos dedicados a los chakras.

   Entona las vocales al espirar. Canta cada vocal tres veces con intensidad normal, dirigiendo tu atención al chakra correspondiente, y deja que el tono entre en resonancia en esa zona.

   Comienza con el chakra radical y canta las vocales en el siguiente orden:

   «u»  en  do  profundo para el primer chakra,

   «o»  cerrada en  re  para el segundo chakra,

   «o»  abierta en  mi  para el tercer chakra,

   «a»  en  fa  para el cuarto chakra,

   «e»  en  sol  para el quinto chakra

   «i»   en  la  para el sexto chakra.

   «m»  en  si  para el séptimo chakra.

 

   En las vocales del alfabeto está contenido todo el cosmos. Te conducen hacia el interior y hacia el exterior, hacia abajo y hacia arriba, y están coronadas por la «m¨ de la unidad perpetua.

   Puedes recorrer la escala entera una vez hacia abajo y una vez hacia arriba. Después, permanece un rato en silencio como se ha descrito, y deja que resuenen las experiencias.

 

   La última forma de terapia por el sonido: en lugar de las vocales utiliza los mantras radicales asignados a los chakras. Los mantras son sílabas meditativas que actúan a través de vibración. Expresan determinados aspectos de la unidad indivisa divina y unen a los meditantes con esta fuerza cósmica. Para la meditación con los chakras se utilizan los denominados mantras bija o mantras radicales. «Bija significa energía simiente, fuerza radical, la fuerza que hay detrás de toda manifestación material. En ellos se concentran en gran medida las manifestaciones especiales de la unidad suprema. Vamos a enumerar aquí una vez más los mantras bija que activan cada uno de los chakras.

      LAM  para el primer chakra.

      VAM  para el segundo chakra.

      RAM  para el tercer chakra

      YAM  para el cuarto chakra

      HAM  para el quinto chakra.

      KSHAM  para el sexto chakra.

      OM  para el séptimo chakra.

   Que nosotros sepamos, no entra dentro de la doctrina tradicional entonar los mantras radicales en los tonos de la escala. Pensamos que deberías probar de qué forma te resulta más agradable y efectivo. También puedes recitar los mantras interiormente, sin sonido audible.

   Dado que las dos terapias por el sonido descritas en último lugar (o meditaciones por el sonido) requieren muy poco tiempo, puedes practicarlas con facilidad todos los días. Al hacerlo es mejor que, al igual que en todas las demás formas de terapia lleves puestas ropas lo más naturales posible, y que te rodees dé plantas naturales. Hemos descrito al principio de este capitulo como todas las cosas generan su propia música. Estas vibraciones repercuten sobre nosotros igual que las vibraciones de la música audible y de los ruidos perceptibles, si bien en una media menor. Generan en nosotros una resonancia que modifica nuestros propios patrones de vibración o que puede perturbar su funcionamiento armónico. Podemos suponer que todas las cosas crecidas y surgidas de forma natural provocan sonidos armónicos en consonancia entre sí y que nos ponen en sintonía con la gran sinfonía de la creación. Por contra, las sustancias y materiales creados artificialmente generarán casi siempre disonancias, comparables con a los ruidos, con frecuencia desagradables, que generan las máquinas creadas por el hombre Esto puede ser una razón por la que las personas sensibles no se sientan bien ni en el mundo del plástico ni con ropa sintética.

   Si practicas regularmente de la forma descrita una cualquiera de las terapias por el sonido, sentirás cómo te vas abriendo cada vez más a la música de la vida.

   Para finalizar este capítulo, quisiéramos decir unas palabras del músico sufí indio Hazrat Inayat Khan: «La experiencia de la armonía y de la unicidad puede hallarla un hombre en todas partes: en la belleza de la naturaleza, en los colores de las flores, en todo en cuanto ve, y en todo cuanto encuentra a su paso. En las horas de meditación y de soledad y en las horas en las que está inmerso en el mundo. Dondequiera que oiga música experimenta una alegría y armonía plenas. Al derribar los muros que le rodean experimenta la unicidad con lo absoluto. Este ser uno es una manifestación de la música de las esferas».

CUERPO ETÉRICO: Protege los chackras y loe equilibra. Protege el campo electromagnético

Este cuerpo es el inmediato superior después de nuestro cuerpo fisico denso y verdaderamente se lo considera como parte de este ultimo en algunas disciplinas orientales.
Es de suma importancia ya que dependiendo de su integridad y correcto funcionamiento el ser humano gozarìa de salud eternamente. pero lo fundamental es como procesamos nuestras emociones, pasiones y sentimientos para que la trama de dicho cuerpo eterico, que se compone de finos hilos de luz dorada, no ser rasgue y puedan filtrarse energias ajenas e inarmónicas que luego operaran los tan conocidos problemas fisicos a partir de la instalación en el aura de las larvas energéticas que produciran las distintas enfermedades o malestares fisicos de variada naturaleza.
El cuerpo eterico es sumamente importante para la salud física y tambien para ese intercambio e interaccion que efectuamos con nuestro entorno con las otras personas y la naturaleza y sus distintos reinos

El cuerpo etérico es aquel que tiene una influencia directa sobre nuestro cuerpo físico y sobre nuestros estados de salud, por lo cual debe ser atendido y no descuidado. El cuerpo físico está subordinado a nuestro cuerpo etéreo, y la atención hacia éste lo potencia

:El cuerpo etérico, llamado también el cuerpo vital, formado por los cuatro éteres. En la Biblia, se le llama "cuenco de oro" (Eclesiastés, 12:6). El cuerpo etérico tiene las siguientes funciones: a pesar de ser de naturaleza sutil, es la base sobre la que se apoya cada una de las partes del cuerpo físico denso; vivifica o tonifica las células; es un centro de distribución para todas las fuerzas que proceden de las dimensiones superiores y que están destinadas a la dimensión física, las que son transmitidas a través de los nervios, del sistema endocrino y del sistema sanguíneo; es el transmisor y receptor de los impulsos telepáticos de naturaleza intuitiva, mental o emocional; y proporciona el canal para que la conciencia activa capte los mundos más sutiles. El cuerpo etérico está por debajo del umbral de la conciencia, y generalmente sólo se le reconoce en términos de vitalidad o de falta de vitalidad

Un chakra se puede considerar como un oscilador con una frecuencia natural particular. Un oscilador puede ser cualquier objeto que se mueve de manera regular y periódica, como la cuerda de un violín o un péndulo. Dos osciladores que tengan la misma frecuencia natural pueden desarrollar una resonancia armónica, es decir, que las vibraciones de un oscilador pueden reforzar las del otro. Por ejemplo, si se toca la cuerda de un violín mientras un segundo violín está sobre la mesa, la cuerda correspondiente de ese segundo violín empezará a vibrar. En este caso, las ondas vibratorias han pasado a través del aire de un violín a otro. Del mismo modo, si hay varios relojes de péndulo colgados en la misma pared, de modo que los péndulos tengan la misma longitud pero no estén sincronizados, después de algún tiempo todos los relojes estarán sincronizados. Entonces, podemos concluir que las ondas vibratorias pasan por la pared de un reloj a otro

 La curación por radiación se puede entender como un proceso por el cual se establece una resonancia armónica entre chakras equivalentes en el curador y en el paciente. En este caso, las ondas vibratorias son transportadas por los subplanos etéricos, permitiendo así a los chakras del paciente "sincronizarse" con los del curador. Las ondas vibratorias del chakra de la corona del sanador, a través del chakra del entrecejo, pueden ayudar al paciente a estar alineado con su propósito espiritual. Las ondas emanadas del chakra del corazón del sanador pueden conducir a un sentido de compasión o de unidad con los demás. Las ondas emanadas del chakra de la garganta pueden ayudar al paciente a fortalecer y clarificar la mente. Y las ondas del chakra del plexo solar pueden llevar paz interior y calma a las emociones en el paciente

Tanto el curador como el paciente tienen que reunir ciertas condiciones para que la curación por radiación tenga éxito. El curador debe ser capaz, en primer lugar, de experimentar las cualidades monádicas dentro de sí mismo y después tiene que saber irradiar las vibraciones correspondientes. Para este proceso, necesita tener ciertos chakras etéricos desarrollados. En particular, el curador necesita tener su chakra básico activo y su chakra del entrecejo desarrollado para irradiar la energía de la voluntad que emana de este chakra; su chakra del corazón tiene que estar desarrollado para irradiar la energía de compasión; su chakra de la garganta tiene que ser activo para irradiar la energía de inteligencia activa; y su chakra del corazón tiene que ser activo y su chakra del plexo solar estar desarrollado para irradiar la energía de compasión de su chakra del plexo solar

Para una captación adecuada, el paciente tiene que tener activos algunos de sus chakras, además de manifestar la buena voluntad de captar las energías que le son irradiadas: hemos utilizado la frase buena voluntad, porque está sujeta al libre albedrío. En particular, si el paciente está "muy evolucionado", su chakra de la coronilla es lo suficientemente activo como para captar la energía de compasión. Si es "una persona normal y corriente", su chakra de la garganta será lo suficientemente activo como para captar la energía de la inteligencia activa. Pero aunque el paciente estuviera "muy poco evolucionado y en un nivel humano relativamente bajo", su chakra del plexo solar estaría aún lo suficientemente activo como para captar la energía de compasión

Toda emoción se irradiará en su aura correspondiente a través del cuerpo emocional.

La energía que actúa detrás de la manifestación material del cuerpo y sus funciones y capacidades está compuesta por un sistema energético complejo sin el cual no podría existir el cuerpo físico. Este sistema energético está formado por tres componentes fundamentales:

   1 ) Los cuerpos no materiales o cuerpos energéticos.

   2) Los chakras o centros energéticos.

   3) Los nadis o canales energéticos.

En este sistema los nadis constituyen una especie de arterias intangibles. La palabra «nadi» procede del sánscrito y significa aproximadamente «tubo», «vaso» o «arteria». Su función consiste en conducir el «prana» o energía vital a través del sistema energético no material.

   La palabra sánscrita «prana» puede traducirse por «energía absoluta». En el ámbito cultural chino y japonés esta fuerza vital universal se denomina «chi» o «ki». Representa la fuente original de todas las formas energéticas y se manifiesta en diferentes áreas existenciales mediante frecuencias distintas. Una de sus manifestaciones es la respiración, una de las formas por las que podemos absorber «prana» dentro de nosotros

Dado que los chakras mantienen una interrelación muy estrecha con los cuerpos energéticos, en este capítulo nos gustaría describir primeramente la apariencia externa y las funciones de estos cuerpos. En el capítulo siguiente se incluye una descripción general de los chakras, y en los siete capítulos dedicados a cada uno de los chakras se encuentra una exposición detallada de las funciones de cada uno de estos centros energéticos.

   En general, se distinguen cuatro cuerpos energéticos:

   1 ) El cuerpo etérico.

   2) El cuerpo emocional o astral.

   3) El cuerpo mental.

   4) El cuerpo espiritual o causal

  • El cuerpo etérico posee aproximadamente la misma extensión y forma que el cuerpo físico. Por ello también se encuentra la denominación de «doble etérico» o «cuerpo físico interior». Es el portador de las fuerzas modeladoras para el cuerpo físico, así como de la energía vital creadora y de todas las sensaciones físicas.

   El cuerpo etérico se forma de nuevo en cada reencarnación del hombre, y vuelve a disolverse en el plazo de tres a cinco días después de su muerte física (el cuerpo astral, el cuerpo mental y el cuerpo causal continúan existiendo después de la muerte, y en cada nueva encarnación se unen otra vez al recién formado).

   El cuerpo etérico atrae energías vitales del sol a través del chakra del plexo solar, y energías vitales de la tierra a través del chakra basal. Acumula estas energías y, a través de los chakras y los nadis, las conduce al cuerpo físico en flujos vitales ininterrumpidos. Las dos formas de energía se encargan de mantener un equilibrio vivo en las células corporales. Cuando el «hambre de energía» del organismo está saciado, la energía sobrante del cuerpo etérico se irradia hacia fuera a través de los chakras y de los poros. Sale a través de los poros en filamentos de energía rectos de aproximadamente 5 centímetros de longitud y constituye el aura etérica, que, por lo general, es la primera fracción del aura total percibida por las personas clarividentes. Estos rayos se disponen en torno al cuerpo físico formando como un manto protector. Impiden a los gérmenes patógenos y a los contaminantes penetrar en el cuerpo, y simultáneamente irradian un flujo constante de energía vital hacia el entorno.

   Esta protección natural significa que, básicamente, una persona no puede enfermar debido a causas de origen externo. Las razones de una enfermedad radican siempre en ella misma. Los pensamientos y emociones negativos, y una forma de vida que no esté en consonancia con las necesidades naturales de cuerpo (sobreesfuerzo, alimentación insana, abuso de alcohol, nicotina y drogas), pueden consumir la energía vital etérica, por lo que la irradiación energética natural perderá intensidad y vigor. De esta forma surgen zonas débiles en el aura. Los filamentos  energéticos  mencionados  aparecen  doblados o se sobrecruzan en formas desordenadas. El clarividente puede reconocer «agujeros» o «grietas» en el aura, a través de los cuales pueden penetrar en el cuerpo las vibraciones negativas y las bacterias causantes de enfermedades. Además, la energía vital puede «escapar» de la zona no material a través de estas heridas.

   Debido a esta estrecha relación existente entre el estado de cuerpo físico y la radiación energética del cuerpo etérico, a menudo se habla también de un aura de la salud. Antes de manifestarse en el cuerpo físico, las enfermedades se manifiestan en el aura etérica. Y pueden ser detectadas y tratadas en este plano. La denominada fotografía Kirlian consiguió hacer visible por primera vez esta radiación energética, propia de cada ser vivo*. Basándose en este invento, se han hecho diagnósticos muy precisos y se han detectado enfermedades incluso cuando aún se encontraban en fase latente.

   El cuerpo etérico, y con él el cuerpo físico, reaccionan de forma particularmente intensa a los impulsos mentales que proceden del cuerpo mental. Aquí estriba la razón de los éxitos que el pensamiento positivo tiene sobre la salud. Nosotros podemos favorecer la salud de nuestro cuerpo utilizando prudentemente las sugestiones positivas.

   Otra función importante del cuerpo etérico consiste en servir de intermediario entre los cuerpos energéticos superiores y el cuerpo físico. Transmite al cuerpo emocional y al cuerpo mental las informaciones que recogemos a través de los sentidos corporales, y simultáneamente transmite energías e informaciones desde los cuerpos superiores al cuerpo físico. Cuando el cuerpo etérico se encuentra debilitado, este flujo de información  y   energía  se  halla  obstaculizado,  y  el  hombre puede parecer indiferente tanto en el plano emocional como en el mental.

   Para armonizar y recargar el cuerpo etérico son idóneas las diversas formas de terapia que se describen más adelante en este libro.

   A este respecto es interesante señalar que las plantas, en particular las flores y los árboles, también poseen una radiación energética muy semejante al aura etérica del hombre. Puedes utilizar esta radiación para proporcionar nueva energía a tu propia aura. También se encuentra en los aceites esenciales, cuya aplicación exponemos en el capitulo correspondiente del presente libro. Pero también puedes ponerte en contacto directo

Para ello, apoya tu espalda contra un árbol que te resulte simpático o abrázalo, descargando todo tu cuerpo contra él. Deja que la fuerza armonizadora y energética del árbol se transmita a tu interior. También puedes tumbarte en una pradera florida y repleta de aromas y dejar que las vibraciones de las delicadas flores te envuelvan y penetren. También las flores cortadas o las flores colocadas en un florero que tengas cerca de ti pueden transmitirte algo de su energía activadora y armonizadora. Las plantas reaccionan a tu amor y a tu agradecimiento por este servicio aumentando aún mas su fuerza de irradiación, pues entre sus  misiones figura la de ayudar de esta forma al hombre.

  • El cuerpo emocional, con frecuencia denominado también cuerpo astral, es el portador de nuestros sentimientos, de nuestras emociones y de las cualidades de nuestro carácter; ocupa aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo físico. En una persona poco desarrollada, sus contornos están poco delimitados: el cuerpo emocional se presenta como una sustancia nebulosa que se mueve caótica y desordenadamente en todas las direcciones. Cuanto más desarrollada esté una persona en la definición de sus sentimientos, sus simpatías y las cualidades de su carácter, tanto más claro y transparente se manifestará su cuerpo emocional. El clarividente puede observar un contorno nítidamente marcado que se adapta perfectamente a la forma del cuerpo físico.

   El aura del cuerpo emocional presenta una forma ovalada y puede extenderse a varios metros de distancia en torno a la persona. Toda emoción se irradiará en su aura correspondiente a través del cuerpo emocional. Este proceso se produce fundamentalmente a través de los chakras, y en menor medida a través de los poros. El aura emocional está inevitablemente en movimiento. Junto a las peculiaridades del carácter fundamentales y relativamente constantes que se reflejan como los colores esenciales permanentes del aura, cada sentimiento instantáneo, cada estimulo del ámbito de las emociones, se reflejará en el aura. Es un juego indescriptible de colores irisados que cambian constantemente con toda clase de matices. Por ejemplo, emociones como la angustia, la furia, la opresión y las preocupaciones generan en el aura figuras nebulosas oscuras. Cuanto más abre una persona su conciencia al amor, la entrega y la alegría, más claros y transparentes son los colores que irradia su aura emocional.

   Ninguno de los otros cuerpos no materiales marca con tanta fuerza como el cuerpo emocional la visión del mundo y de la realidad del hombre medio. En el cuerpo emocional se hallan almacenadas, entre otras, todas nuestras emociones no liberadas, las angustias y agresiones conscientes e inconscientes, las sensaciones de soledad, rechazo y falta de autoconfianza, etc.: emiten sus vibraciones a través del aura emocional y transmiten el mensaje inconsciente que enviamos al mundo exterior. Y aquí es donde se realiza el principio de la atracción mutua. Las frecuencias energéticas que emitimos atraen vibraciones energéticas iguales del entorno y se unen con ellas. Esto significa que, con frecuencia, nos encontraremos con personas y circunstancias que precisamente reflejan aquello que nosotros queremos evitar o de lo que queremos librarnos conscientemente, o aquello que tememos. De esta forma, el entorno nos sirve como espejo para todos aquellos elementos que hemos relegado desde nuestra vida consciente a las áreas del inconsciente. Efectivamente, los sentimientos no liberados del cuerpo emocional aspiran a mantenerse con vida y a crecer dentro de lo posible. Así nos llevan una y otra vez a situaciones que se encargan de repetir las vibraciones emocionales originales, puesto que esas vibraciones son como su alimento.

   La frecuencia de la angustia en una persona atrae situaciones en las que ve confirmada una y otra vez su angustia. Si esa persona encierra en si agresiones, siempre encontrará personas que exteriorizan las vibraciones de furia y agresión. Por ejemplo, si nos hemos propuesto no decir palabrotas en determinadas situaciones, pero sin haber liberado la agresión dentro de nosotros, puede suceder que alguien de nuestro alrededor comience inesperadamente a decir palabrotas.

   El pensamiento consciente y los objetivos mentales del cuerpo mental tienen poca influencia sobre el cuerpo emocional, que sigue sus propias leyes. El cuerpo mental puede dirigir el comportamiento hacia el exterior, pero no suprimir las estructuras emocionales inconscientes.

   Así, por ejemplo, una persona puede aspirar conscientemente al amor o el éxito, e inconscientemente irradiar frecuencias energéticas contradictorias de celos y falta de autoconfianza, que le impedirán alcanzar su objetivo consciente.

Somos un ser real, un yo real, que viene encarnando a lo largo de muchas vidas, buscando su evolución y cumpliendo en cada una de ellas con una misión que le es encomendada.
Cada uno de nosotros viene a este plano físico como quien va a una escuela, a aprender mientras crece.
Así como para ir a una escuela se nos coloca un uniforme, para poder estar en este plano se nos dan cuatro cuerpos inferiores, que no son más que la vestimenta de nuestro yo real.
Esto sucede porque el yo real es energía de alta frecuencia vibratoria y no puede manifestarse en el mundo de la materia sino es a través de la materia, entonces se nos dan cuerpos que son materia, estos son:

El cuerpo FISICO, ETERICO, EMOCIONAL y MENTAL

Fueron creados para que el yo real se exprese a través de ellos.

EL CUERPO FISICO: es el más denso de los cuatro, es el que tiene a su cargo el ACTUAR, a través de él, hacemos lo que sentimos y pensamos. Fue creado para que podamos expresar en este plano todo lo que tenemos como PODER.
EL CUERPO ETERICO: Es el que da y distribuye vitalidad en el cuerpo físico, posee puntos energéticos y generadores de energía que son emisores y receptores.
EL CUERPO EMOCIONAL: Fue creado para expresar en este plano todo el caudal de amor que posee todo el caudal de amor que posee nuestro yo real. No está capacitado para amar, expresa por sí sólo sensaciones.
EL CUERPO MENTAL: Fue creado para expresar en este plano toda la sabiduría que posee nuestro Yo Real. Se acumulan en él conocimientos, cultura, es decir, un conjunto de datos pero nunca sabiduría
.


Estos cuerpos tienen funciones diferentes, frecuencias diferentes y se comunican con planos diferentes del planeta, por lo tanto:

LES ES IMPOSIBLE ARMONIZARSE. ESA ES NUESTRA TAREA.

Cuando el ser utiliza a estos cuerpos como lo que son: vehículos inferiores,

ACTUAMOS, SENTIMOS, Y PENSAMOS ARMONIOSAMENTE.

Cuando esto no sucede, como ahora, que les hemos dado el mando y por ser de idiosincrasias diferentes, sólo pueden arrastrarse unos a otros. Entonces:

  1. Hacemos por odio, amor, desesperación, cariño, etc., lo que sentimos pero sin pensarlo.
  1. Hacemos fríamente calculado lo que pensamos sin sentirlo o a veces contrariamente a lo que sentimos.
  1. Sentimos que tenemos que hacer algo, pensamos que lo tenemos que hacer, pero no lo podemos realizar.

Al no estar armonizados desde el Yo Real actúan por su cuenta y siempre uno de ellos va delante de los otros.

Ejemplo a: Actúo por enojo, impulsivamente, luego nuestro mental comienza a analizar el hecho y a censurarnos y por último sentimos malestar físico, casi siempre en nuestro aparato digestivo.
Ejemplo b: El mental comienza a hacer análisis anticipados de una situación con todos los balances, resaltando casi siempre, los aspectos negativos, de lo que va a suceder. El emocional se afecta con lo cual nos alteramos o nos deprimimos y en el momento de efectuarse la circunstancia estamos afónicos, afiebrados o con dolor de cabeza.
Ejemplo c: Cuando por problemas emocionales o por un mental muy acelerado sobre-exigimos al cuerpo físico, como erosión llega un momento en que éste toma el mando y nos enfermamos.

Vale decir que siempre queda un cuerpo que es ignorado en su totalidad o parcialmente en nuestras actitudes.
Nuestra tarea es educarlos para que actúen como lo que son, los vehículos que necesitamos para expresarnos en este plano con todo el potencial que tenemos..

   Las estructuras emocionales continúan existiendo a través de las diferentes encarnaciones siempre que no se liberen, puesto que el cuerpo emocional perdura después de la muerte física y se une en la reencarnación con el nuevo cuerpo físico. Las experiencias no liberadas almacenadas en el cuerpo emocional determinan en gran medida las circunstancias de la nueva vida.

   Cuando hayamos comprendido realmente y de una vez por todas estas relaciones, debemos cesar obligatoriamente de vernos en el «papel de víctimas» y de atribuir la culpa de nuestras debilidades y miserias a otras personas o a las circunstancias. Eso significa en si mismo una gran liberación, puesto que entonces ya sabemos que tenemos gran parte de nuestro destino en nuestras propias manos, y podemos empezar a cambiar nuestra vida cambiándonos a nosotros mismos.

   La mayor proporción de «nudos emocionales» del cuerpo emocional se encuentra localizada en la zona del chakra del plexo solar. Este chakra nos proporciona el acceso más directo a nuestras estructuras emocionales a través de la vivencia inmediata. Sin embargo, si queremos percibir y conocer estas estructuras mediante el entendimiento consciente, debemos traspasar los contenidos del chakra del plexo solar con la forma de manifestación suprema del cuerpo mental, la visión intuitiva, a la que tenemos acceso a través del chakra frontal. Pero ni siquiera esto significa una liberación real. Una disolución de las estructuras emocionales sólo puede producirse a través del cuerpo espiritual, que manifiesta la sabiduría, el amor y la bendición de nuestro yo superior, permitiendo al mismo tiempo conocer las relaciones interiores partiendo de la visión universal y holística de dicho yo. Este vínculo podemos establecerlo a través del chakra del corazón y del chakra coronal.

El yo superior no enjuicia, no divide las experiencias en «buenas» y «malas». Nos indica que tenemos que recorrer determinadas experiencias sólo para comprender qué sentimientos y acciones tienen como consecuencia una separación de la mente divina original, causando con ello sufrimiento, y para comprender y aprender a entender las leyes cósmicas del equilibrio natural. En los ámbitos de la vida en los que hoy nos consideramos «víctimas», en anteriores encarnaciones nosotros fuimos con gran frecuencia los «autores».

   También en la terapia de los chakras tiene una importancia decisiva una actitud interior en la que afirmamos todas las experiencias y contenidos del cuerpo emocional y en la que contemplamos las imágenes y sensaciones que aparecen espontáneamente, sin rechazar o enjuiciar nada de ello, puesto que de esta forma nuestro yo superior puede asumir él «mando» e imbuir en todo nuestro ser las energías espirituales de nuestro cuerpo energético supremo.

   Cuando las vibraciones de nuestro cuerpo espiritual se unen con el cuerpo emocional y lo penetran, éste comienza a vibrar más rápidamente y empieza a expulsar las energías negativas almacenadas, que tienen frecuencias menores. Con ello perdemos el recuerdo emocional de estas experiencias y podemos perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.

   A medida que aumenta la disolución de las estructuras emocionales estancadas, el cuerpo emocional comienza a irradiar profundos sentimientos de amor y de alegría incondicional. El aura emocional luce con los colores más claros, intensos y transparentes, y los mensajes que emite al entorno atraen la felicidad y el amor. Una capacidad rayana en lo milagroso para atraer todo lo deseado es la consecuencia natural de un cuerpo emocional plenamente integrado que vibra con las frecuencias máximas que le son posibles.

Nuestros pensamientos e ideas, y nuestros conocimientos racionales e intuitivos, son portados por el cuerpo mental. Su vibración es mayor que la del cuerpo etérico y la del cuerpo emocional, y su estructura es menos compacta. Es de forma ovalada, y en el desarrollo superior del hombre su volumen puede extenderse hasta ocupar aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo emocional y el aura emocional juntos. La irradiación áurica del cuerpo mental tiene un alcance de unos cuantos metros más.

   En una persona poco desarrollada mentalmente, el cuerpo mental tiene la apariencia de una sustancia blanca lechosa. Los pocos colores existentes son apagados y sin brillo, y su estructura aparece relativamente opaca. Cuanto más vivos son los pensamientos y cuanto más profundos son los conocimientos intelectuales de una persona, tanto más claros e intenso son los colores que irradia su vehículo mental.

   Al igual que el cuerpo emocional, el cuerpo mental también posee una octava mayor y una octava menor. Sus frecuencias menores se manifiestan en el pensamiento lineal del entendimiento racional, a través del cual buscan su acceso a la verdad la mayoría de las personas. Este tipo de actividad racional se basa en las percepciones del plano físico. Junto a esto, el cuerpo físico y sus sentidos recogen informaciones que transmiten al cuerpo emocional a través del cuerpo etérico; el cuerpo emocional transforma las informaciones en sentimientos y los retransmite después al cuerpo mental, que, a su vez, reacciona ante ellos con la formación de pensamientos verbales.

   Con frecuencia, debido a la influencia del cuerpo emocional y de sus estructuras emocionales no liberadas, las informaciones se distorsionan y el pensamiento se tiñe. Surgen esquemas mentales recurrentes a través de los cuales enjuiciamos los acontecimientos de nuestro mundo. Esto significa que el entendimiento racional no es ni mucho menos imparcial y objetivo, aun cuando se arrogue esa cualidad.

   Los pensamientos que surgen en el cuerpo mental por esta vía generalmente giran en torno al bienestar personal y a los intereses del devenir terrenal y mundano. En este caso la solución racional de los problemas se convierte en la función principal del cuerpo mental. Sin embargo, esto significa una distorsión de su carácter original y una limitación de sus capacidades.

El aura del hombre desde dentro hacia fuera: 1) El aura etérica. 2) El aura emocional. 3) El aura mental. 4) El aura espiritual

La auténtica función del cuerpo mental consiste en recoger las verdades universales que le llegan del plano del cuerpo espiritual e integrarlas con el entendimiento racional, que las transfiere a las situaciones concretas y lleva a una solución del problema en consonancia con las leyes universales.

   Los conocimientos que de esta forma nos llegan del plano espiritual de nuestro ser se manifiestan como intuición en forma de intuiciones repentinas, a menudo en imágenes o incluso en sonidos que después se transforman en pensamientos verbales. Nos permiten mirar al interior de la auténtica naturaleza de las cosas y tienen una estructura holográfica, al contrario que el entendimiento lineal que parte de la concepción racional.

   El acceso a la octava superior del cuerpo mental lo encontramos en una unión del chakra frontal con el chakra coronal. Si el cuerpo mental está plenamente desarrollado, se convierte en el espejo del cuerpo espiritual, y el hombre realiza en su vida la sabiduría y el conocimiento integral del yo superior

El cuerpo espiritual, a menudo denominado también cuerpo causal, es el que mayor frecuencia de vibración posee de todos los cuerpos energéticos. En personas que aún son demasiado inconscientes en el plano espiritual se extiende conjuntamente con su aura sólo un metro aproximadamente alrededor del cuerpo físico. Por contra, el cuerpo y el aura espirituales de personas totalmente despiertas pueden irradiar hasta varios kilómetros de distancia, con lo cual la forma ovalada original se transforma en un circulo regular.

   Si has tenido alguna vez la oportunidad de estar en presencia de un maestro iluminado, tal vez habrás observado que la atmósfera cambiaba repentinamente cuando te alejabas algunos kilómetros de él. La experiencia de la luz, de la plenitud y del amor que puede llenarte en la cercanía de un maestro pierde su intensidad tan pronto como sales del área de su aura.

   El cuerpo espiritual y su aura irradian en los colores más suaves, que al mismo tiempo poseen una fuerza de iluminación indescriptiblemente profunda. Del plano espiritual del ser fluye incansablemente la máxima y más radiante energía hacia el cuerpo espiritual. A medida que esta energía va transformándose en frecuencias menores, inunda también el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo etérico. Aumenta las vibraciones de estos cuerpos, de forma que en su ámbito de acción correspondiente pueden encontrar su máxima forma de expresión. Hasta qué punto podamos percibir conscientemente, absorber y aprovechar esta energía depende del desarrollo de los chakras.

   A través del cuerpo espiritual experimentamos la unidad interior con toda la vida. Nos une con el ser puro y divino, con la razón original omnipresente de la que han surgido y continúan surgiendo todas las manifestaciones en la creación. Desde este plano tenemos un acceso interior a todo cuanto existe en la creación.

   El cuerpo espiritual es esa parte divina que hay en nosotros que es inmortal y que perdura a toda la evolución, mientras los demás cuerpos no materiales se disuelven paulatinamente a medida que el hombre va desarrollándose a través de los niveles de conciencia que exige una existencia en el plano terrenal, en el plano astral y en el plano mental.

   Sólo a través del cuerpo espiritual es posible conocer la fuente y el destino de nuestra existencia y comprender el auténtico sentido de nuestra vida. Cuando nos abrimos a sus vibraciones nuestra vida cobra una calidad completamente nueva. En todas nuestras acciones somos llevados por nuestro yo superior, y nuestra vida manifiesta la sabiduría, la fuerza, la bendición y el amor universal, que representan las cualidades naturales del aspecto supremo de nuestro yo.

EN nuestro universo todo está sujeto a ritmos y ciclos claramente específicos. Éstos empiezan en el plano atómico y se extienden a todas las formas de existencia de la creación entera. En el latido de nuestro corazón y en nuestra respiración, en la sucesión rítmica de días y noches, en las estaciones, e incluso en el desplazamiento predecible de las estrellas, detectamos las regularidades rítmicas descritas. También en la evolución de los seres vivos podemos detectar ciclos periódicos. Así, por ejemplo, en las plantas observamos cómo primero aparece el germen, después le siguen las hojas, el capullo, la flor, y finalmente el fruto. Siempre se respeta una determinada secuencia de fases evolutivas, que no son libremente intercambiables entre sí: es bastante evidente que el hombre, como ser inteligente en un cuerpo material, también ha evolucionado según leyes periódicas. No solo se hace más viejo cada día y van aumentando sus capacidades y experiencias, sino que su evolución se consuma en ciclos evolutivos mentales y espirituales muy especiales. No en todas las épocas de la vida todos los temas tienen la misma importancia, y si observamos este hecho con más detenimiento nos damos cuenta que la «madre naturaleza» nos enfrenta a tareas muy específicas en épocas concretas, tareas que hay que resolver en ese momento exacto. Si bien estas tareas pueden presentarse con diferentes «ropajes», en general cabe decir que una evolución determinada sólo podemos consumarla de forma óptima en una época determinada de la vida. Por ejemplo, es muy difícil recuperar a los 25 años de edad una evolución que omitimos cuando teníamos una edad comprendida entre 5 y 12 años. Y así ocurre que el edificio vital de algunas personas se apoya durante toda una vida sobre unos cimientos tambaleantes, porque en los años de juventud no se efectuaron determinadas experiencias o sólo se formaron insuficientemente ciertas capacidades.

   El conocimiento de los ciclos de la vida no es nuevo: en todo caso podríamos decir que se ha perdido otra vez. Diversas escuelas intelectuales, sin embargo, siguen implicando hoy día este conocimiento con la evolución total del hombre. En círculos antroposóficos, y dentro de éstos la pedagogía de Waldorf fundamentalmente, se conocen muy bien estas relaciones, y se elaboraron razonablemente los planes de aprendizaje para adaptarlos a una evolución humana correcta en función de los ciclos evolutivos naturales e internos del niño. El fundador del movimiento antroposófico, Rudolf Steiner, nos dejó un legado inmenso sobre este tema (por ejemplo, el libro Vom Lebenslauf des Menschen [«Del curriculum del hombre»]). En la antropología antroposófica reconocemos un camino vital que transcurre en fases rítmicas claramente articuladas, dividido en «ciclos de siete años». Es totalmente evidente que el tiempo oculta en sí mismo cualidades diferentes, o que en determinadas épocas de su vida el hombre está diferentemente «abierto» a determinadas influencias y experiencias, y, por tanto, «maduro» para progresos evolutivos totalmente específicos.

   Resulta interesante que este conocimiento se integra sin fisuras en el conocimiento del funcionamiento y las funciones de nuestro sistema de chakras. De este modo, partiendo del centro basal, pasamos cada siete años a un chakra diferente, cuyas cualidades constituyen un tema fundamental de nuestra vida durante ese tiempo. Simultáneamente, ese periodo se divide en siete temas principales adicionales, cada uno de ellos de un año de duración, y que igualmente comienzan en el chakra basal, para recorrer año tras año uno de los siete chakras siguientes.

   Después comienza un nuevo ciclo de otros siete años, pero esta vez con el patrón fundamental del segundo chakra. Así, año tras año recorremos una etapa evolutiva más, que se compone del tema fundamental septenario y de siete temas principales de un año. Después de 5 x 7 años alcanzamos aproximadamente la mitad de nuestra vida. Después de 7 x 7 años de vida terminamos un ciclo completo de 49 años. De forma que al entrar en el quincuagésimo año de vida comienza una etapa totalmente nueva, tenemos efectivamente la oportunidad de comenzar otra vez desde el principio, pero esta vez en una «octava superior» de la evolución. También después de los 50 años de edad nos esperan etapas de aprendizaje totalmente especiales, que hay que consumar. Así, algunas personas terminan a la edad de 98 años el segundo gran recorrido por los ciclos evolutivos humanos.

La angustia siempre provoca una contracción y, por tanto, un agarrotamiento o bloqueo, que a su vez intensifica el sentimiento de separación y permite que la angustia continúe creciendo. Romper este círculo vicioso y recuperar la unidad perdida es el objetivo declarado de casi todas las vías espirituales de Oriente y Occidente.

EXISTEN fundamentalmente dos vías para actuar sobre nuestros chakras con un efecto liberador y armonizador. El primer camino consiste en exponer los chakras a vibraciones energéticas que se aproximen a las frecuencias con las que vibra de forma natural un chakra sin bloqueos y que funcione armónicamente. Estas vibraciones energéticas podemos encontrarlas, por ejemplo, en los colores luminosos puros, en las piedras preciosas, en los sonidos y en los aceites esenciales, y también en los elementos y en las múltiples formas de manifestación de la naturaleza. La aplicación práctica de estos medios la describimos en los capítulos terapéuticos de este libro.

   Tan pronto como a nuestros chakras afluyen frecuencias que son más elevadas y más puras que las que corresponden a su estado actual, comienzan a vibrar con mayor rapidez, y las frecuencias más lentas de los bloqueos se van disolviendo progresivamente. Los centros energéticos pueden absorber nuevas energías vitales y retransmitirlas sin obstáculos a los cuerpos no materiales. Es como si, a través de nuestro sistema energético, soplara una fresca brisa. El prana que afluye carga el cuerpo etérico que, a su vez, transmite la energía al cuerpo físico. También fluye hasta dentro del cuerpo emocional y del cuerpo mental, donde también comienzan a disolverse los bloqueos, puesto que sus vibraciones son más lentas que las de la energía que fluye a su interior. Finalmente, el pulso de la energía vital afecta a los nadis de todo el sistema energético, y el cuerpo, el espíritu y el alma comienzan a vibrar de forma más elevada, y a irradiar salud y alegría.

   Cuando en este proceso de purificación y clarificación se liberan las energías estancadas, sus contenidos aparecen una vez más en nuestra conciencia. Con ello podemos vivir de nuevo las mismas sensaciones que causaron el bloqueo: nuestras angustias, nuestra ira y nuestro dolor. Las enfermedades corporales pueden aflorar por última vez antes de ser totalmente limpiadas. Durante estos procesos probablemente nos sintamos intranquilos, excitados o incluso muy cansados. Tan pronto como las energías tienen el camino expedito, retornan a nosotros una profunda alegría, serenidad y claridad.

   Sin embargo, muchas personas no tienen el valor de atravesar los necesarios procesos de clarificación. A menudo, sencillamente, no tienen conocimiento de ellos, y las experiencias que se presentan las interpretan como un paso atrás en su evolución.

   De hecho, los bloqueos de nuestro sistema energético sólo se purifican en la medida en que, desde nuestra evolución completa, estamos dispuestos a mirar a la cara a la parte indeseada y reprimida de nosotros mismos, y a redimirla mediante nuestro amor. Y con esto llegamos a la segunda vía, que hemos mencionado al comienzo de este capitulo. Esta vía debería acompañar permanentemente al primer camino de la activación directa y de la purificación de los chakras, pero al mismo tiempo es en si misma una posibilidad independiente de armonizar nuestro sistema energético interno y liberarlo de bloqueos.

   Esta vía es la actitud interior de la aceptación incondicional, que lleva a una distensión completa. Distensión supone lo opuesto, el remedio contra la tensión, contra la contracción, y contra el bloqueo. Mientras rechacemos consciente o inconscientemente cualquier ámbito de nosotros mismos, mientras nos enjuiciemos a nosotros mismos, y, por ende, condenemos y rechacemos partes de nosotros mismos, se mantendrá una tensión que impide la distensión completa y, por lo tanto, la disolución de los bloqueos.

   Todos nos hemos encontrado más de una vez con personas que dicen que no pueden relajarse. Esas personas necesitan permanentemente distracción o actividad, incluso en su tiempo libre o en vacaciones, y cuando alguna vez no hacen nada siempre queda el diálogo interior. Tan pronto como alcanzan la paz externamente sienten una intranquilidad interior. En estas personas el mecanismo de autocuración es tan activo que los bloqueos comienzan a disolverse de inmediato tan pronto como se instaura algo de tranquilidad en el sistema energético. Sin embargo, como las personas afectadas no comprenden este mecanismo, huyen una y otra vez a la actividad, reprimiendo así el procesamiento y la depuración de las energías bloqueadas.

   Otras personas se encapsulan en su cuerpo mental para eludir la confrontación con los contenidos en su cuerpo emocional. Para estas personas, todas las vivencias transcurren a través del entendimiento. Analizan, interpretan y categorizan, pero nunca se meten en una experiencia con todo su ser.

   También a veces nos encontramos con personas que han intentado forzar la apertura de los chakras practicando de forma desproporcionada y sin ser guiados por nadie, por ejemplo, determinados ejercicios de Kundalini yoga, y acaban inundados de los contenidos inconscientes del chakra correspondiente. Del intento de rechazar estos contenidos pueden surgir a veces bloqueos más profundos. Tampoco es raro que suceda que alguien que ha iniciado un camino espiritual solo active sus chakras superiores y mantenga inconscientemente los bloqueos de los chakras inferiores, puesto que no quiere identificarse con los contenidos que se liberan. Una persona de éstas puede ser que tenga acceso a maravillosas vivencias procedentes de los ámbitos de sus chakras superiores, y, sin embargo, puede sentir profundamente en su interior una carencia o un vacío. La alegría incondicional, el sentimiento de alegría vital completa y de seguridad en la vida sólo pueden surgir si todos los chakras están uniformemente abiertos y sus frecuencias vibran en el plano más alto posible.

   No obstante, la actitud de aceptación incondicional exige mucha honradez y valor. Honradez significa en este contexto la disposición de vernos con todas nuestras debilidades y negatividad, y no tal como nos gustaría vernos. Valor es la disposición de aceptar lo observado. Es el valor de decir sí a todo sin excluir nada.

   Hemos asumido en nosotros los juicios de nuestros padres para asegurarnos su amor Hemos reprimido determinadas emociones y deseos nuestros para satisfacer las expectativas de la sociedad, de un grupo o de una imagen de nosotros mismos. Abandonar esto significa orientarnos interiormente y de forma absoluta hacia nosotros y perder el amor y el reconocimiento de los demás. Pero es únicamente el acto del rechazo, de la negación, el que permite que las energías nuestras adopten manifestaciones negativas. Las emociones reprimidas solo se convierten en «malas» porque las rechazamos, en lugar de afrontarlas con amor y comprensión. Cuanto más violentamente sean rechazadas, tanto «peores» y mortificantes serán, hasta que en algún momento las liberemos de su cárcel mediante nuestro amor.

   Detrás de todo estímulo sentimental está, en último término, el ansia de reconquistar el estado original paradisíaco de la unidad. Sin embargo, tan pronto como nos adaptamos a la visión predominante del mundo y sólo aceptamos como real el plano externo de la realidad que puede percibirse a través de nuestros sentidos físicos y de la comprensión racional, este deseo de comunión, de unificación con la vida, se convierte en una voluntad de poseer. Nuestra ansia de poseer una persona, una posición, amor y reconocimiento y bienes materiales, sin embargo, se ve decepcionada una y otra vez, o a la larga no se satisface según lo esperado, puesto que tal satisfacción solo puede alcanzarse mediante una unión interior.

   Por miedo a una nueva decepción reprimimos nuestras energías: nuestro sistema energético se bloquea. Las energías que afluyen posteriormente son distorsionadas por el bloqueo y se manifiestan como emociones negativas, que a su vez tratamos, una vez más, de reprimir y retener para no perder la simpatía de nuestros congéneres.

   Podemos interrumpir este círculo si dedicamos toda nuestra atención a nuestras emociones. En ese mismo momento comienzan a transformarse, pues, finalmente, reconocemos que son sencillamente energías que han surgido del ansia de unidad, y que fueron bloqueadas en su manifestación original. Ahora se convierten en una fuerza que nos ayuda a continuar en el camino hacia la totalidad.

   Existe una analogía sencilla que puede aclarar estas relaciones. Si tienes miedo de una persona y la rehuyes, nunca la conocerás en todo su ser al completo. Si, por el contrario, le dedicas tu atención y le haces sentir tu incondicional amor, irá abriéndose a ti paulatinamente. Conocerás que tras sus comportamientos negativos, que tú has condenado, no hay otra cosa que el ansia de satisfacción decepcionada. Tu comprensión le ayudará a recorrer el camino hacia una satisfacción real. En esta analogía, a tus emociones le ocurren lo mismo que a esa persona.

   La actitud escrita de la aceptación sin prejuicios se corresponde con la postura de nuestro yo superior. Al asumirla conscientemente para nosotros, nos abrimos al plano de vibraciones del guía interior que hay en nosotros y le encomendamos la misión de guiarnos a una existencia sana e integral completa.

   Él yo superior es esa parte del alma que nos une con la existencia divina. Es ilimitado en el espacio y en el tiempo. Por ello tiene acceso en todo momento al conocimiento integral que afecta tanto a la vida en el universo como a nuestra vida personal. Si nos confiamos a su guía, nos conducirá por la vía más recta y directa hacia la unidad interior, y los bloqueos existentes en nuestro sistema energético se disolverán de la forma más suave posible.

   Si comprendemos estas relaciones, podremos hacer que las formas de terapia descritas en este libro tengan una efectividad óptima. Admite siempre todas las experiencias que aparecen durante la realización de una terapia, incluso (y más si cabe) cuando aparecen en un momento desagradable o negativo; dedícales tu atención neutral y tu amor y entrégales interiormente la fuerza curativa de tu yo superior.