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Gracias a la comprensión
de esta alquimia espiritual, la persona se unifica con el universo,
cambiando su percepción de la respiración y pasando de ser el
protagonista que respira, al que acepta ser respirado por el universo
y, en última instancia, a ser respirado por el Universo, |
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Al respirar
conscientemente absorbemos sustancias energéticas sutiles que están en
el aire. El aire que respiramos sirve para despertar los centros
sutiles energéticos del cuerpo; estos centros sutiles, que se conocen
en el Sufismo con el nombre de lataif, son cinco y se
distribuyen a lo largo del cuerpo, actuando como transformadores de la
energía espiritual… |
La respiración en la
Medicina Musulmana tiene una gran importancia en la salud, pues es la
que crea el equilibrio y armonía de los temperamentos en el cuerpo.
Regula la alegría, la tristeza, la rabia, los celos y demás emociones.
En el tratamiento se considera el efecto que pueden causar el
medicamento en la respiración.
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Práctica de la Respiración.- Mediante la respiración consciente, se
obtiene equilibrio físico, mental y armonía interior. También conecta
lo consciente con lo inconsciente, es un mediador entre cuerpo y
mente.
En la respiración, la inhalación es el crecimiento, la exhalación es
el decaer. La pausa entre ambas es el existir. La respiración errónea
puede hacernos adquirir hábitos indeseables al bloquear los
sentimientos.
La atención en la respiración nos retrotrae al momento presente y como
consecuencia nos contacta con nuestro ser interior. Nos relaja, muy
principalmente, durante la exhalación. También nos aquieta la mente y
consigue que uno se retire de los problemas con el pensamiento, es por
esto un arma excelente contra el estrés.
Técnica de respiración consciente:
Para comenzar a hacerlo, conviene buscar un lugar tranquilo y sin
distracciones. Sentarse en posición cómoda con la espalda erguida.
Relajar el cuerpo, dejar caer las manos sobre los muslos. Ojos
cerrados
o entreabiertos, a elección.
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Esencia de la
Doctrina de los Khwajagan:
Los Principios de la Orden Sufí Naqshbandi
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Conciencia de la Respiración
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Sé consciente de cada
instante. No dejes que tu atención se asombre
por la duración de un solo suspiro. Tente presente a ti mismo y en
todas las situaciones. Respiración consciente (hosh dar dam) significa
"mente" (hosh) y "respiración"
(dam).
De acuerdo a Abdul Khaliq al-Ghujdawani
significa:
El seguidor sabio debe
estar atento a su respiración, que entra y sale, con lo cual mantiene
siempre su corazón en la Presencia Divina.
Cada respiración que es inhalada y
exhalada con Presencia esta viva y conectada con la Presencia Divina.
Cada respiración inhalada y exhalada con desatención está muerta,
desconectada con la Presencia Divina.
Ubayd Allah al-Ahrar dijo:
La misión más importante para el
seguidor en esta Orden es ser consciente de su respiración, y aquel
que no pueda salvaguardarla, se le dirá, que "se perdió a sí mismo".
Shah Naqshband dijo:
Esta Orden esta construida sobre
la respiración. Por eso es un deber para
todos estar conscientes de la respiración en el momento de la
inhalación y de la exhalación y aun más, ser conscientes en el
intervalo entre la inhalación y la exhalación.
Sheikh Abul Janab Najmuddin
al-Kubra dijo en su libro, Fawatih al-jamal:
El dhikr esta fluyendo en el
cuerpo de toda criatura viviente a través de la necesidad de la
respiración - incluso involuntariamente - como un signo de obediencia,
que es parte de su creación. A través de su respiración, el sonido de
"Huwa" del Nombre Divino de Dios se
realiza en cada exhalación e inhalación, y es un signo de la Esencia
No Visible que sirve para enfatizar la Unicidad de Dios.
Por lo tanto, es necesario estar presente con esa respiración para
comprender la Esencia del Creador. El nombre 'Allah', que abarca los
Noventa y Nueve Nombres y Atributos, consiste de cuatro letras
alif, lam, lam
y la
ha (Allah). La
gente de Sufismo dice que la Esencia Absoluta No Visible de Dios,
Exaltado y Todopoderoso, es expresada por la ultima letra vocalizada
con el alif, "Huwa". La primer lam es para la identificación. La
segunda lam es para darle énfasis. Salvaguardar la respiración de la
distracción los llevará a la completa Presencia. La completa Presencia
los llevará a la visión total. La visión total los llevará a la
completa manifestación de los Noventa y Nueve Nombres y Atributos de
Dios. Dios los guía hacia la manifestación de Sus Noventa y Nueve
Nombres y Atributos y todos Sus otros Atributos, porque se dice, "Los
Atributos de Allah son tan numerosos como las respiraciones de los
seres humanos". Todos deben saber que resguardar la respiración de la
desatención es difícil para los seguidores. Por lo tanto, ellos deben
salvaguardarla pidiendo perdón, porque el pedir perdón la purificará y
la santificará y preparará al seguidor para la real manifestación de
Dios en todos lados. |
Respiración consciente
- Cuanto más consciente se es
de la respiración, más intensa es la vida interior
- Dejemos que la consciencia
en la respiración se quede de guardián y no deje entrar a ningún extraño
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En la vía
espiritual del Sufismo se le da una gran importancia a la respiración y
a ser conscientes de ella en todo momento porque mantiene consciente al
hombre y le hace despertar en el aquí y ahora integrado en la Creación.
El sufí es el hijo del instante, en árabe ibn-ul-waqt, o esclavo del
momento, abdul-waqt, porque en cada instante su corazón está en el
recuerdo de Allah, con pleno sometimiento a Su Voluntad y, por
consiguiente, en completo equilibrio y armonía con la Creación.
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La
respiración comprende el ciclo de la inspiración y la espiración; y ese
acto nos recuerda los estados de expansión y de contracción del
espíritu. El equilibrio de este ciclo respiratorio afecta al cuerpo, a
la mente y al espíritu. La respiración es responsable de dirigir los
divinos atributos al corazón, siendo también responsable del punto de
encuentro entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo físico y lo
psico-emocional, entre el ego y el espíritu
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En
cada respiración el ser humano se une a esa energía. Este aliento del
hombre es espíritu vital, se expande y contrae, siendo parte del Aliento
del Misericordioso
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Existe una relación estrecha entre el aire y el espíritu, lo que los
hindúes llaman prana y los chinos chi. Por esto muchas lenguas vinculan
con una sola palabra aire y espíritu.
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Con la
inspiración actualizamos los atributos divinos llevándolos a los centros
de la mente, del cuerpo y del espíritu. Abrirse a la respiración y
recibir el hálito, es recibir la vida, porque el hálito es espíritu
viviente
MEDITACIÓN
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Enfócate en el movimiento del abdomen conforme respiras. Respirar es
algo natural y por tanto utilizarlo como objeto de meditación es muy
eficaz. No se trata de utilizar la vista sino la mente, de modo que
los
ojos siguen relajados mientras estas prestando atención al movimiento;
tampoco tienes que ponerte a pensar en la respiración,
sólo tienes
que ser consciente del hecho de respirar.
Empieza contemplando el movimiento del abdomen: la expansión y
contracción del vientre cuando respiras. Para facilitar la atención,
cuenta el número de respiraciones de siete en siete. Cada vez que te
distraigas empieza a contar. Pero no te preocupes si te distraes; si
sucede, simplemente trae la mente de nuevo al momento presente. Puedes
hacer esta meditación unos diez minutos cada día. Es mucho más
beneficioso mantener la constancia, de modo que es mucho mejor meditar
un poquito cada día, que meditar mucho sólo cuando te apetece. Cuando
acabes la práctica trata de estar atento a lo que haces y vivir lo más
que puedas desde tu corazón. |
MEDITACIÓN
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1º.
Sitúate con la espalda derecha. Respira profunda y lentamente por la
nariz, . Luego, vuelve a tu respiración habitual. Observa la
respiración unos minutos más sin esperar nada y sin objetivo alguno.
2º Ahora , observa tus pensamientos y tu mente. Eres un testigo
imparcial.
No te
juzgues ni te condenes, tampoco te apegues ni te enganches, solamente
reconoce lo que sucede.
3º.
Entra más dentro de ti hasta que llegues al origen de los
pensamientos, la fuente de donde emergen y donde se desvanecen, el
silencio que siempre está. Respira tu inmenso espacio interior.
46º. Acaba la meditación con gratitud y con el compromiso de que tu
vida sea beneficiosa para los demás. |
MEDITACIÓN
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Busca un ambiente agradable y recuéstate de espaldas en un lugar en el
que te sientas cómoda, sobre una alfombra mullida o una colchoneta.
Procura no pasar frío y si es necesario cúbrete con una manta. Deja
que tus ojos se cierren suavemente y siente cómo tu abdomen sube y
baja al respirar. Emplea unos minutos para sentir todo tu cuerpo de
los pies a la cabeza.
Lleva tu
atención al universo que te rodea y contacta con el amor.
Ahora dirige tu atención a los dedos del pie izquierdo. Toma
consciencia de las sensaciones que tienes. Tal vez sientas presión,
picores, palpitaciones, rigidez, cosquilleo..., tal vez no sientas
nada. Date cuenta de lo que sucede y, luego,
empieza a imaginar que inspiras y espiras a través de ellos, siente
que el aire entra y sale por los pies. Imagina que al inspirar recibes
el amor y la sabiduría que hay en el universo, y al espirar sueltas el
cansancio, las tensiones, los miedos, las frustraciones, el egoísmo,
etc. Los dedos de tu pie reciben amor al inspirar y abando-nan todo lo
que te sobra conforme espiras.
Cuando estés preparada para continuar haz una inspiración profunda
hasta los dedos y al espirar deja que se pierda su imagen.
Luego continua la exploración con la planta del pie, los talones, el
empeine y el tobillo.
Siente que el amor te va llenando cada vez que inspiras, siente cómo
se van disolviendo tus emociones negativas y egoístas, permite que el
amor actúe.
Muévete a la pierna. Continua hasta las nalgas. Ahora baja al pie
derecho. Llega hasta la pierna y respira por ella. Déjate estar,
disfruta... Continua subiendo hasta las nalgas y la pelvis. No dejes
de percibir las sensaciones y en cuanto las re-conozcas imagina que
respiras por ahí. Sigue sintiendo el amor que te revitaliza y te sana,
continua permitiendo que las tensiones, miedos y dolencias se vayan...
Ahora ves subiendo hacia el tronco, pasando por las caderas, la zona
lumbar y el abdomen. Sube por la espalda y el pecho, hasta los
hombros. Baja a los brazos y las manos. Vuelve a los hombros y
continua con el cuello, y la garganta. Sigue con la nuca, el rostro y
la coronilla. Respiras por toda la cara,
al inspirar
el amor te impregna, te rejuvenece y te llena; al espirar sueltas lo
negativo y dañino que hay en ti. Ahora
imagina que el aire de amor que inspiras pasa por tu coronilla
atraviesa todo tu cuerpo y sale por las plantas de tus pies;
luego, al espirar, el amor vuelve en sentido inverso. Quédate unos
minutos haciendo esto. Ahora céntrate en ti. Permite que tu ser se
quede en silencio y quietud... Para dejar la meditación, mueve los
pies y las manos, abre los ojos y vuelve despacio a tus actividades.
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FUENTE
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